lunes, 22 de octubre de 2007

El ejemplo de Maragall

La mezquindad de algunas personas no tiene límites. En varias emisoras de radio he escuchado que los dislates políticos proferidos por Pasqual Maragall de un tiempo a esta parte se debieron a su recientemente declarada enfermedad.
No voy a defender al político, que no lo necesita, pero sí quiero romper una lanza por la persona que ha tenido el coraje de reconocer en público lo que a muchas otras les cuesta comentar en privado. Maragall podría haberse callado que padece una enfermedad degenerativa, a la que irónicamente denomina Eisenhower, y dedicarse, al menos por un tiempo, a las labores propias de ex con pedigrí (véanse los ejemplos de Clinton, González y Aznar) para seguir viviendo de las excelencias de una jubilación dorada y ándeme yo caliente y ríase la gente.
El ex president optó, sin embargo, por una salida mucho más modesta y honrosa, consciente, incluso, de que eso le privará de futuros consejos de administración y de otras bondades inherentes a su larga trayectoria política. Su opción personal le llevará a colaborar con instituciones y organizaciones que luchan contra un mal (el alzhéimer) del que ninguno de nosotros está libre de padecer. De ese cometido no sacará, seguramente, los beneficios mediáticos ni económicos que otros, con toda probabilidad, gozarían sin rubor.
Su ejemplo debería cundir entre nuestra clase política, tan proclive a adornar su boca con grandilocuentes promesas de servicio público, pero tan rácana cuando de ejecutarlas se trata.

Contra "Eisenhower"
El alzhéimer sale del agujero
Fundación Alzhéimer España

6 comentarios:

Martín Bolívar dijo...

Realmente un ejemplo digno de hacer mención, aunque lamentablemente sea tan sólo un granito de arena en el desierto.

el pirata bravo dijo...

Son dos cosas. No estoy de acuerdo con que cuando pintan bastos uno abandone el barco en el que comió toda la vida (léase Partido Socialista Catalán) y es para quitarse el sombrero su dignidad y valentía ante la enfermedad.

Desesperada dijo...

yo coincido con el pirata. alabo la valentía de maragall ante el alzheimer... pero sus últimos tiempos como político no me parecen para presumi...

Alicia dijo...

A pesar de todo, ya sea su política y su gestión, ha dado un toque de atención a esos enfermos "invisibles" y que reciben poquísimas ayudas para paliar sus situaciones, que son muy duras, sobretodo para sus familias.

Anónimo dijo...

ya se forrará, recontraforrará, juntando pasta para el alzheimer.
otra forma de hacerse campaña.
evaristo c.

Guillermo Pardo dijo...

Los personajes públicos tienen la ventaja que,dada su experiencia y sus relaciones, pueden conseguir apoyos que otras personas jamás soñarían. Ese valor lo conoce Maragall y lo ha puesto a disposición de todos nosotros. A mí, repito, me parece admirable.
Gracias a todos. Saludos.