sábado, 24 de febrero de 2007

De incontinencias e intolerancias

En Galicia decimos que o falar non ten cancela; es decir, no tiene límites. Pero sí los tiene, o debería, y son los que determina el sentido común, por encima, incluso, de cualquier norma legislativa, que, como tal, no deja de ser una convención.
En esta semana la verborrea se ha disparado con los asuntos de José María García y Fernando Sánchez Dragó, mercenarios del periodismo y la literatura, felizmente resucitados para beneficio propio. ¿Alguien se acordaba de ellos? Ahí los tenéis, rebosantes de nuevo de salud mediática para gloria de sus ya bien provistas cuentas bancarias.
No voy a extenderme en ello porque otras cuestiones reclaman mi atención, pero por si os interesa el tufillo García no encontraréis mejor seguimiento que el de Nacho de la Fuente en su bien documentada y equilibrada La Huella Digital, mientras que si, por el contrario, lo que os mola es la halitosis de Sánchez Dragó (por cierto, por qué su programa en lugar de llamarse Diario de Noche no se llama Dragó de Noche, sería y estaría más propio), en El Plural tenéis material suficiente para situaros.
Esto me ha dado pie para traer a cuenta esta otra cuestión, más interesante para mí, cual es la expulsión de Cuba de tres periodistas extranjeros, hecho que me llama la atención no en sí mismo, sobradamente viejo y conocido, sino por la argumentación. Dice el Gobierno caribeño que las informaciones de estos colegas son demasiado negativas y que el enfoque no conviene a los intereses de la isla ni a los de sus gobernantes...
Siendo así las cosas, me pregunto: ¿No sabía el Gobierno cubano que la llamada prensa libre iba a hacer "libremente" su trabajo desde el mismo momento en que recibió la primera credencial? Y la pregunta más inquietante: ¿El mantenimiento de las credenciales del resto de la prensa libre significa que sus informaciones sobre Cuba son más positivas y convienen a los intereses de la isla y de sus gobernantes?

[Más sobre Cuba: Cubanálisis]
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Da qué pensar...
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¿Por qué se llama democracia (orgnánica, popular, etc.) a lo que es abiertamente una dictadura?
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

La reflexión a la que invitas parte del convencimiento de que en la isla caribeña las cosas funcionan. La expulsión constituye ,simplemente, un acto más de esa represión que muchos "románticos" de la Revolución cubana se niegan a ver.

Anónimo dijo...

Ciertamente, las preguntas que planteas hacen pensar que, en efecto, pueda haber alguna connivencia con el poder castrista. En efecto, da que pensar. Un abrazo.