jueves, 25 de octubre de 2007

¿Somos egoístas y cobardes?

Transcribo: [...] el silencio o asunción en una situación de agresión convierte al observador en parte activa del proceso de refuerzo de la violencia, constituyendo un elemento crucial en el mantenimiento y perpetuación de la agresión [...] La observación de una agresión genera un respuesta automática de temor en el observador ante ésta, que bloquea su actuación frente al miedo que supone poder convertirse en víctima si se actúa. Pero ocurre también que por encima de este caso está la realidad de que vivimos en una sociedad individualista, donde predominan los planteamientos egoístas e insolidarios: se actúa sólo en lo que me afecta, perjudica o beneficia, eludiendo valores universales como la ayuda al otro, más si ese otro no pertenece a lo que yo considero mi grupo cultural, de raza o religioso. [+] La Vanguardia.es

Uno de los expertos que aportan, en ese informe periodístico, su punto de vista al asunto de la agresión a una chica de 17 años en el metro de Barcelona afirma categóricamente que el joven que viajaba en el vagón con el agresor y la agredida es un cobarde. No tengo los mismos argumentos que él para apoyar su tesis, pero el miedo es libre y no todos tenemos el valor de enfrentarnos a la violencia con igual disposición, o sin ninguna. En cualquier caso, coincido en que debería haber auxiliado a la chica después de que el agresor se hubo marchado. La omisión de auxilio, por otra parte, está tipificada en el Código Penal (art. 195).

Si algo tiene de positivo esta enojosa cuestión es que ha abierto tal debate que ha eclipsado la cosa política. Suerte para Rajoy y sus fundadas opiniones sobre el medio ambiente.
Frente a este claro ejemplo xenófobo, en el otro extremo tenemos el caso contrario del único viajero, entre un centenar, al que un revisor de tren exigió el billete en el trayecto entre Girona y Figueres. Aquí, el agredido recibió el apoyo unánime de los demás pasajeros en un acto de solidaridad que, quizá, no demuestre nada más que en grupo, como en manada, nos sentimos protegidos e instintivamente reforzados.


Renfe aparta al revisor acusado de racismo
Políticamente incorrecta
Carne de cañón
Que no te muerdan la oreja
Un borracho muy cuerdo

11 comentarios:

Martín Bolívar dijo...

Somos egoístas y cobardes. Un post valiente, lleno de coraje, que no se atreven a publicar los medios informativos convencionales. Me llena de orgullo ser un lector de esta página web para poder admirar el talento del periodista Guillermo Pardo.

Blasfuemia dijo...

Yo creo que somos hipocritas. Y en el tema de esta agresión tan ampliamente difundida hay muchas cosas que rechinan por todos los lados.

Ayer oí en algún lado que el muchacho que iba en el vagón era un "sin papeles". No sé si eso le excusa o no. Pero que el debate vaya por ese derrotero me parece también parte de la hipocresía que está impregnando este tema.

Enric dijo...

Hola Guillermo, enhorabuena por tu post sobre las agresiones racistas. Acabo de hacer un post con el vídeo de la agresión de Barcelona. El miserable acto de xenofobia no puede quedar impune. Ni tampoco la cobardía del observador presumiblemente argentino, ni del resto de las personas del vagón. Enhorabuena por tu valentía.

un abrazo,

Enric

http://www.conaromadecafe.es

Jluis dijo...

Si Guillermo, estoy contigo, el miedo es libre y es difícil saber que haría cada cual en dicha situación.

El uso de la fuerza y la intimidación de quién se sabe más fuerte me parece repulsivo.

Pero me indigna también el protagonismo que está cogiendo semejante personaje, y me refiero al neanderthal éste.

Me parece importante el segundo caso que señalas. Sin ser comparables, me pregunto si la seguridad y confianza de quién se sabe administrativa y laboralmente estable no tendrán algo que ver en la capacidad de responder a los abusos de poder.

un abrazo.

Común dijo...

Hola!!!!!!!!

Vengo de lo de MARTIN, y diré más o menos lo que dije allí.........

Hay muchas personas que son hipócrita y decir lo que no se siente, con tal de decir y hacer, lo que hacen la mayoría.

En mi caso, cuando no me gusta alguien antes de hablar mal, digo: “si no tengo nada bueno que decir, no hablo”.

Habría que haber estado en el lugar de ese chico, a lo mejor el en persona a sufrido la discriminación razista.........

Un besote y abrazo de oso.

Eifonso Lagares dijo...

Como bien dices el miedo es libre, y en el desagradable primer caso si en lugar de un solo joven observando la escena violenta hay tres, la actuación de esos tres sería muy distinta y que es justo la situación que citas en segundo lugar.

Escribo esto y al mismo tiempo oigo que el energúmeno ha quedado en libertad.

Pregunta: Y la multitud de casos de violencia xenófoba en que no existe vídeo, que justicia pueden esperar.

Guillermo un placer leerte.

Un abrazo

Daniel Mercado dijo...

¡Excelente post!, he llegado a tu blog gracias al de Martín. La viñeta está muy bien elegida y el texto no puede dejar de interpelarnos a todos.

Guillermo Pardo dijo...

A estas alturas, el asunto ya se ha sobredimensionado y se le confiere una trascendencia que en algunos ámbitos me parece exagerada. La policía vigila la casa del agresor, la Justicia trabaja lo que no trabaja en otros casos tan sangrantes y más numerosos... Aparte de eso, confío en que el revuelo sirva para aprender y comprender, a quienes no lo han comprendido todavía, que el dolor no tiene nacionalidad, ni sexo, ni color.
Saludos para todos, en especial a quienes me visitáis por vez primera.

cacho de pan dijo...

!OJO!los medios, o la policía, habían recortado el video en cuestión. Apenas baja el agresor del metro, el chico argentino se dirige a la agredida y le dice que todo está filmado, que hay una cámara allí y que haría muy bien en denunciar el hecho. ¿Podría haber intervenido? ¿De hombre a hombre, para acabar como ese otro, muerto de un golpe en la cabeza por meterse donde no lo llamaban?
Tal vez podría haber mediado en el asunto, pero era bastante pequeño, de tez oscura y también inmigrante. Ya nos viene muy bien para sacarnos de encima la culpa: "mira ese ARGENTINO (de mierda), estaba allí y no hizo nada".
Que el de la patada es CATALÁN señores, se llama "Sergi", tiene casa, familia y se puede dar el lujo de decir ¡vete de mi tierra! a cualquier extranjero. No sigamos señalando para afuera, por favor, que el sayo le sienta muy bien a muchos.

Waiting for Godot dijo...

Totalmente de acuerdo con Cacho de Pan. Y me quito el sombrero ante este post. Un abrazo.

Guillermo Pardo dijo...

Como digo en el post, el miedo es libre y habría que saber por qué ese chico no tuvo un actitud más activa. La situación era complicada y fácil de analizar desde fuera. Me parece que hacer gala de prudencia es más inteligente, que no tiene nada que ver con cobardía.
Gracias por vuestros comentarios.
Bienvenido Waiting for Godot