jueves, 7 de febrero de 2008

El perro del hortelano lo haría mejor

Las campañas electorales españolas son un carrusel de despropósitos. Da la impresión de que algunos aspirantes a puestos de dignidad política los revestirían de indignidad una vez los ocupasen.
Ya no se conforman con querer hacernos ver que seremos más ricos bajándonos los impuestos y regalándonos nuestro dinero, sino que además prometen reformas legales para tratar de manera exclusiva a quienes no deben ser tratados más que como lo que son: personas.
Delincuentes o no, con documentos o sin ellos, a los inmigrantes debe exigírseles sometimiento a las mismas leyes que obligan a cualquier persona sujeta a la legalidad de un país, del mismo modo que se les exige respeto por las costumbres, aprendizaje de lenguas o formación diversa.
Reformar el código penal para castigarlos discriminadamente, aparte de consideraciones de matiz moral y jurídico, tiene tanto sentido como cambiar leyes impositivas, sanitarias o sociales para favorecerlos, y sería comparativamente tan injusto como no arbitrar medidas para expulsar del Mediterráneo a los mafiosos o para encarcelar a los proxenetas en libertad.
Tengo la impresión de que promesas así tienen intención atemorizante para captar el voto “del miedo”, y tengo la certeza de que algunos políticos hacen bueno al perro del hortelano, que si no dejaba comer era porque no podía reflexionar.

Puntos Suspensivos: ¿Estoy yo integrada?

6 comentarios:

Martín Bolívar dijo...

Lo del voto del miedo encaja perfectamente con la intención de los políticos en la campaña electoral española.

June Fernández dijo...

Justo he escrito yo también sobre lo mismo e incidiendo como tú en la estrategia del miedo. Así que completamente de acuerdo.

De acuerdo también en cuanto a los impuestos. Me parece curioso el mensaje incoherente de presentar el pago de impuestos como un deber ciudadano y a la vez comprar votos con la promesa de reducir dicho pago. Esa política cuadra con la del PP, pero un partido que se presume de izquierdas debiera hablar en términos de justicia social y lograr que a quienes tenemos recursos (y me incluyo, aunque no sean muchos) no nos duela pagar por un buen sistema sanitario, educativo y de servicios sociales.

Isaac González Toribio dijo...

Muy atinado comentario, Guillermo. Hoy leí, creo que en El País, que los ultras europeos consideran que el PP español es el único partido de derechas "de verdad". En eso debe ser lo único en lo que no se equivocan. Y yo soy también de los que defiende que los impuestos son necesarios. Lo exigible es que se empleen bien, esto es, que faroverezcan a toda la sociedad y en especial a los más necesitados. Saludos

Nanny Ogg dijo...

Yo aún me estoy preguntando si será una española no integrada porque aún no sé exactamente a qué se refiere con costumbres españolas: ¿ver los toros? ¿las procesiones? ¿las verbenas populares? ¿el botellón? Porque igual resulta que yo no estoy nada integrada en mi país.

Me parece una soberana tontería exigir un contrato a quien venga aparte que todas esas medidas "novedosas" ya existen sin firmar contrato que valga.

Y lo de los impuestos, mejor lo dejo que me pongo de los nervios ante el entusiasmo con que algunos reciben la idea de rebajarlos sin pensar en que hay muchísimas cosas que perderíamos si no los pagaramos.

Jluis dijo...

Si Guillermo, no hay duda de que se ha decidido exprimir el miedo.

Lo que pasa es que ese miedo es un arma de doble filo que cada vez precisa de más combustible...

Por otro lado, a mi me asusta más lo del respeto que lo de las costumbres. Teniendo en cuenta que consideran que quién piensa distinto a ellos, tiene otras costumbres u otro modelo de vida les están imponiendo no se que, me temo que a cuenta del "respeto" van a liberar la intransigencia.

Un abrzo.

cruxens dijo...

Hola. Éstes políticos igoal pensan que polo único feito de que un inmigrante firme un papel vai deixar de delinquir se ese fora o seu obxectivo.
E os españois teremos que firmar ese documento...?
Aburiño