Desde hace unos días circula una campaña que cada vez que veo algo que me la recuerda me entran deseos de tocar la gaita.
No es iniciativa de una oenegé, pero se presenta como "solidaria" porque pretende corresponsabilizarnos como si todos tuviésemos la misma responsabilidad. Esto lo arreglamos entre todos, dice su lema.
"Esto" se refiere, claro, a la crisis económica, de confianza y de pesimismo que han desatado unos pocos, pero que unos pocos quieren que todos contribuyamos a resolverla como si no fuese suficiente que lo hagamos con congelaciones salariales, despidos y expedientes de regulación, abusos de poder y de confianza, quiebras fraudulentas y legalmente amparadas, especulaciones y corruptelas y corrupciones, subsidios de desempleo, sacrificios personales en multitud de acciones obligadas que nos dejan moral, psicológica y económicamente exhaustos.
Esta campaña tendría sentido si todo ese esfuerzo se viese gratificado con contraprestaciones como que se acabe con los salarios de miseria y se remunere a cada cual según su competencia y esfuerzo, que los bancos devuelvan los millones de euros que nos obligaron a darles para ayudarles a superar la crisis, que los clubes de fútbol paguen a Hacienda y a la Seguridad Social todo lo que nos deben, que quienes quieran dedicarse a la actividad empresarial garanticen que su interés no es meramente especulativo, que la "deslocalización" de empresas sea penada fiscalmente, que las ganancias de los políticos sean de conocimiento público para que no nos tomen el pelo, que se ponga coto a las prejubilaciones injustificadas y a las jubilaciones desmedidas...
Mientras tanto, que arrimen el hombro los que controlan el 80% del PIB y que no cuenten conmigo más allá de a lo que estricta y legalmente estoy obligado. Y si pese a todo quieren más, ¿saben lo que les digo? Pinchen aquí y lo sabrán.