miércoles, 18 de julio de 2007

Sin perdón, con plaga incluida

A medida que leía se me helaba la sangre y se me confundían los pensamientos por tanta crueldad y maldad que tiñe de negro el corazón de algunas personas.
No sólo los hechos denunciados son lacerantes en sí mismos, sino también que tales inhumanidades se perpetren sobre los débiles cuerpos y mentes de quienes no tienen más defensa que el silencio, por humillante que sea.
No debería haber perdón para crímenes semejantes, como tampoco para quienes, estando en su mano hacer justicia y tienen la obligación moral de perseguirlos y condenarlos, miran hacia otro lado como si la amargura y el terror del llanto justiciero no fuese con ellos.
No debería haber perdón para los culpables, sino una plaga divina que reconfortase el corazón de los inocentes y purificase las piedras ocultas en el pecho de tan inmundos seres.

Imagen tomada de itaca.org

7 comentarios:

Yassin Al-Hussen dijo...

Hay cosas imperdonables... desde luego.

Sinceramente estoy de acuerdo con la vigilancia de dirigentes de centros religiosos. No sólo musulmanes, claro... hay mucho cafre suelto y no me parece mal que un imam que cometa un crímen como incitar a la violencia pague duramente su delito ya que los principales víctimas son los propios musulmanes por la mala imágen que adquieren "sin comerlo ni beberlo"


Tolerancia cero con la intoleranci.. sea del signo que sea!!!

Un saludo!!!

June Fernández dijo...

Terrible todo. La actitud de la Iglesia soltando dinero para callar infamias tan terribles es indescriptible.

En cuanto a los jóvenes árabes inmigrantes y el extremismo, estoy harta ya de tantas informaciones alarmistas y fragmentadas. ¿Alguien se preocupa por la situación de desamparo en la que viven adolescentes que emigran completamente sólos a países cada vez más islamófobos? ¿Hablan los periódicos de los trastornos psicológicos que padecen esas personas? ¿Denuncian los malos tratos policiales que reciben y la amenaza constante de ser repatriados de un momento a otro? ¿Piden justicia ante casos como el joven nigeriano Osamuyia, muerto al ser repatriado? ¿Se analizan a fondo las causas por las que emigran y en qué estado viven quienes no consiguen escapar de su país? ¿Las muertes en pateras se tratan con sensibilidad y sin sensacionalismo, hablando de personas y no de números?

No, esas noticias apenas dan para un breve bien camuflado, un reportaje bonito para demostrar lo progres que somos o una información tendenciosa cuya finalidad no es más que sembrar más miedo hacia el mundo árabe.

Una mujer desesperada dijo...

dios. me he quedado con un mal rollo. pero qué gentuza, joder, qué gentuza hay en este planeta...

entrenomadas dijo...

Me pasa como a mujer desesperada.
Ante un delito de este tipo me quedo hundida. No sé, es como si se cerrará una puerta, o se apagará la luz.
Tremendo!!!

Eifonso Lagares dijo...

Los jóvenes, los niños, los débiles, son carne de cañón para las mayores barbaridades que las mentes degradantes pueden llegar a imaginar. Es sencillamente repugnante. Un saludo

Martín Bolívar dijo...

Es increíble que haya casos de explotación infantil en nuestros días, aprovechando la pobreza y la miseria de la gente.

Guillermo Pardo dijo...

Repugnante, increíble, degradante, son calificativos que definen muy bien lo que sentimos ante situaciones como estas, más incomprensibles todavía cuando proceden de sectores que, como las comunidades religiosas en general, deberían cortar de raíz y asegurarse de que no florezcan en su seno, al margen, claro está, de acciones individuales comprensibles por lo que de error humano puedan tener. Saludos y gracias a todos.