martes, 17 de julio de 2007

"Avalancha" de infantería española

Hace 70 años recibieron a los nuestros con los brazos abiertos y el calor humano que todo expulsado de su tierra espera de sus semejantes.
Eran tiempos más difíciles para todos, tiempos en los que para compartir había que dividir las raciones hasta convertirlas en minúsculos manás aguados que confortaban como el manjar más exquisito.
Aquellos mejicanos de entonces conocían el precio del sufrimiento y de la humillación bajo las pesadas botas de la ignominia y de la dictadura del hombre sobre el hombre. Quizá por eso consintieron aquella "avalancha" infantil de casi 500 bocas sin alimentar y abrieron su país a aquellos niños españoles víctimas de otra dictadura que parece ya olvidada.
Quizá por eso también, por el olvido que se acrecienta al calor de los estómagos agradecidos, parte de los ciudadanos de este país nuestro de abundancias se queja cada vez que otros desheredados de la justicia, como aquellos niños en otro tiempo ya lejano pero aún recordado, llaman a su puerta con la esperanza de que se les deje limpiar retretes, cuidar a nuestros ancianos o refugiarse de tribales persecuciones.
Quizá por eso, digo yo, se nos ha olvidado el valor de la esperanza, o quizá, y eso es lo peor, no la hemos conocido.

Foto: Llegada a México de niños españoles exiliados / exiliados.org
Vídeo: Recibidos en México
Enfoque intimista de seis refugiados españoles
Exposición "Niños de la guerra"
La Vanguardia: Especial sobre inmigración
La frase: "No hay muro capaz de frenar la inmigración"

3 comentarios:

entrenomadas dijo...

Después de escribir un comentario larguísimo se ha borrado.
Si mis neuronas no se han ido a la sombra lo intentaré reescribir más tarde.

Yo para los que tienen amnesia colectiva siempre recomiendo un documental "La pesadilla de Darwin",
si después de verlo uno no entiende la razones de la inmigración es que tiene gaseosa en las venas.
Yo desde que la vi me siento cada vez menos europea. Sólo lo justo, el resto ando abochornada por la parte que me toca.

Le dedicamos un post en el blog hace tiempo. Es imprescindible ese documental.

Un abrazo migratorio al 100%

Marta Navarro

Martín Bolívar dijo...

Un post necesario, diría yo, para explicar una realidad que no hemos conocido, el valor de la esperanza. Es cierto que España necesita mano de obra barata para los trabajos que no quieren hacer sus ciudadanos nativos, incluso para colocarse un uniforme militar con destino directo a una misión de paz en la que, al final, te matan, defendiendo los colores de una patria que no pertenece.

Guillermo Pardo dijo...

He seguido tu sugerencia, Marta, y busqué el documental que recomiendas. Sólo me queda comprarlo.Ya te contaré. Gracias.

Creo que lo que mueve a las personas a emigrar, Martín, es precisamente la esperanza: comida, trabajo, salud, futuro en definitiva. Y muchas personas no lo hacen pensando en sí mismas, sino en los suyos, en especial en sus hijos. ¿No haríamos nosotros lo mismo por los nuestros? Saludos.