martes, 10 de julio de 2007

Todos podemos ser sospechosos

Hay personas que dan miedo, y cuando esas personas tienen poder, el miedo se acrecienta.
No tengo ningún apego por los terroristas, pero que el ministro de un Gobierno de un país democrático, en este caso Alemania, justifique el asesinato de terroristas y sospechosos tampoco me produce satisfacción, aunque sí temor. ¿Por qué? Porque tanto yo como cualquier miembro de mi familia podemos, en aras de la "seguridad nacional", ser considerados sospechosos y, por lo tanto, víctimas. El presidente Bush nos abrió los ojos con Guantánamo, el ejemplo más claro de conculcación de derechos personales.
Bien está que los estados persigan el terrorismo y para ello podrían empezar por luchar con decisión contra la pobreza y la desigualdad, pero lo que no está bien es que el estado practique terrorismo ni que se arrogue el derecho a determinar quién es o no terrorista, ni mucho menos eliminar de manera "controlada" a profesionales del terror y sospechosos de serlo, como propone el señor Schäuble. En democracia, corresponde a los tribunales aplicar la justicia.
Malo sería que prendieran ideas como las de este ministro, que para mí no se diferencian de aquellas que dice querer combatir.

Foto: WDR.de
El ministro del Interior alemán justifica el asesinato de terroristas

6 comentarios:

Una mujer desesperada dijo...

buf qué miedito... pero eso de matar terroristas creo que para franceses y alemanes, en fin, que no es nuevo, no?

Jluis dijo...

Otra muestra de como la insaciable política del miedo les tiene el ojo echado tanto a los derechos fundamentales como a los principios que dice defender.

El problema es que cuela y cala...

entrenomadas dijo...

Son muchas las veces que el propio aparato del estado es el que practica el terrorismo de estado.
La historia está llena de casos. Demasiados.
Un abrazo

Viguetana dijo...

Vaya... No me había enterado yo de ésto... Debo decir que estoy muy de acuerdo con entrenómadas: siempre ha habido terrorismo en los dos "bandos" (en el caso de los Estados, unas veces de forma más evidente y otras, con mayor sutileza).
El problema es el de siempre: que las leyes parecen hacerse para los demás sin empezar por uno mismo.

Eifonso Lagares dijo...

Bajo la justificación de defender a los ciudadanos se pueden cometer barbaridades, un ejemplo Guantanamo, el fin no justifica los medios, no todo vale. Saludos

Guillermo Pardo dijo...

A mí también me dan miedo estas cosas porque ya no es que te amenacen los terroristas, sino que el propio sistema ampara a veces a individuos con inquietudes perversas que ensombrecen la confianza en quienes se suponen que deben ampararte. Saludos.