martes, 8 de enero de 2008

El dolor de la ignorancia

Escribe Alicia:

Ahora, el sufrimiento, el dolor es evitable. Disponemos de medios que nos proporcionan analgésicos y las intervenciones quirúrgicas se realizan con buenos profesionales anestesistas. Es más, en los últimos años, se ha revolucionado el campo de la anestesia, sobretodo por la aparición de nuevos fármacos innovadores que aumentan en el paciente un margen mayor de seguridad. Pero en los centros sanitarios afganos aún conservan técnicas y mentalidades propias de la Edad Media.
[+ Lápices para la paz]

Al margen de cualquier otra consideración que merezca la lectura de este post y sus enlaces, la primera idea que me viene a la cabeza es el dolor que puede producir la ignorancia, que es capaz de matar con la mejor de las intenciones.
Siento dolor sólo con pensarlo.

3 comentarios:

Martín Bolívar dijo...

Siento a la palabra ignorancia como una mala palabra, como una palabrota, un taco malsonante. Es un término que no me gusta pero que, en algunos casos, está utilizado a la perfección como en este comentario.

Alicia dijo...

Cieto, la ignorancia es un mal que destruye sociedades desde sus cimientos.
Un beso Guillermo!

Guillermo Pardo dijo...

Es tremendo y doloroso constatar las enormes distancias existentes entre nuestra realidad y la de millones de personas. Me resulta inconcebible que eso pueda ocurrir y más todavía que los países occidentales que tutelan a esos otros no se preocupen por mejorar las condiciones de las personas víctimas de ese estado de cosas.
Gracias. Un abrazo.