martes, 4 de marzo de 2008

Un derecho paradójico

Votar es un derecho universal, al menos en los estados que se rigen democráticamente.
Los inmigrantes no pueden votar en las elecciones generales, pese a estar sujetos a las mismas leyes, incluidas las impositivas, que aquellos que no lo son. Trabajan, compran, pagan, cotizan, consumen, estudian, enferman, contribuyen al desarrollo del país, pero no pueden votar si no tienen la nacionalidad.
Los emigrantes (españoles) pueden ejercer ese derecho, aunque no trabajen, no compren, no paguen, no consuman, no estudien, no enfermen, no contribuyan (directamente) ni vivan en el país desde hace cinco, 25 o 50 años. Ellos, ausentes, pueden decidir la composición de un parlamento; pero a los otros, presentes, les está vedada tal posibilidad. ¿Será ese el fondo de la cuestión?
Quizá por eso iniciativas como esta, aunque anecdóticas, son un principio de partida para llamar a la reflexión sobre tan paradójico derecho.

10 comentarios:

Irreverens dijo...

Yo nunca he entendido esta situación, la verdad. Tras varios años residiendo en España, los inmigrantes deberían poder votar aquí.
Y tras ciertos años viviendo fuera de España, los emigrantes no deberían votar. Que lo hicieran al volver aquí, si éste fuera el caso.

Seguramente me falta información...

Jluis dijo...

Sin lugar a dudas Guillermo. El derecho al voto es imprescindible para sentirse ciudadano de pleno derecho.

Esta semana pasada también recogía en devuelta otra iniciativa en favor del voto inmigrante que conocí gracias a June.

Un abrzo

Nanny Ogg dijo...

Yo tampoco comprendo cómo alguien que trabaja, vive y contribuye no puede votar y alguien que lleva décadas fuera de nuestro país sí puede hacerlo.

Esperemos que llegue un día en que esto cambie.

entrenomadas dijo...

No lo comprendo porque creo que es absolutamente incomprensible.
Yo también he visitado a June y he dejado mi firma.

Un beso,

Francisco O. Campillo dijo...

Es una interesesante iniciativa y una medida efectiva para favorecer la integración plena de los inmigrantes en nuestra sociedad.
Enlazo el post desde CAMINANDO.

Guillermo Pardo dijo...

Somos muchos los que estamos de acuerdo en que ciertos derechos no deben ser restrictivos, sino realmente universales. Saludos y gracias de nuevo.

June Fernández dijo...

Es completamente absurdo, y yo le veo hasta un poso racista: pensar que un español fuera del país desde hace décadas está más capacitado para votar que una persona de originaria de otro país. No vaya a ser que aprueben la ablación de clítoris, los acuerdos con las mezquitas o contribuyan a que gane la derecha, o la izquierda abertzale. Es además paternalista. Les infantilizamos y les negamos la posibilidad de ser sujetos políticos.

June Fernández dijo...

Se me olvidaba: en Vitoria hay una experiencia similar. Si me entero de una web que lo explique os digo.

Eifonso Lagares dijo...

NO se entiende está situación de los emigrantes y los inmigrantes, que unos puedan y otros no.
Un persona un voto y yo añado un lugar de residencia un voto, me parece que es lo más justo.
Cunado hay elecciones e habla del teme, se propone resolverlo pero vienen nuevas elecciones y así seguimos.
Un fuerte abrazo

Marta G.Brea dijo...

Interesantísima propuesta que desconocía. Si este diez por ciento de la población pudiera votar... quizá sí afectaría a los resultados electorales. Y es necesario que así sea.