domingo, 11 de mayo de 2008

Hambre

Hoy el mundo se divide entre los que tienen hambre y los que tienen deseo.
Los primeros tienen hambre de solemnidad, los segundos desean la solemnidad de la que carecen y por eso se zampan la de los primeros.
No hay término medio, es decir, no hay compasión, piedad ni generosidad, que muchos creen proviene de género, o sea, de mercancía.
La humanidad debe evolucionar más deprisa para que los que tengan hambre nazcan sin estómago y los ambiciosos, sin instintos. Entonces ya no habrá hambre.

7 comentarios:

Aldabra dijo...

bordas estos artículos... ¡bravo!... cortos, certeros, impactantes...

bicos,
Aldabra

Julio Torres dijo...

Parece mentira. Canto máis evolucionamos en tecnoloxías e demais máis involucionamos na conservación dos valores humanos...

Irreverens dijo...

El gen egoísta, léetelo.
:)

Elena dijo...

Guillermo, escribes de forma bella y certera, pero triste porque triste es tantas veces reafirmar la realidad de un mundo injusto... En fin, un saludo optimista.

Alicia dijo...

Que bueno Guillermo...
Besazo

Guillermo Pardo dijo...

Elena: La realidad a que me refiero es triste y me inspira comentarios tristes, pero también soy optimista. Quiero seguir siéndolo.

Gracias a todos por vuestro aliento. Prometo seguir. Besos y abrazos

Martín Bolívar dijo...

Un comentario interesante que invita a reflexionar. Mucha gente se muere de hambre en el mundo y no entiendo porqué se gastan miles de millones en viajes al espacio. ¿Qué se busca fuera si todavía no hemos podido resolver los problemas de millones de personas?. ¿Cómo es posible que se gaste tanto dinero en armas?. Darle de comer a la gente, que sufre el hambre, es prioritario, creo.