viernes, 11 de julio de 2008

Seguirán viniendo para morir entre nosotros

El drama solo tiene una causa: el hambre, y mientras no se combata eficazmente los hambrientos seguirán introduciéndose en sus frágiles ataúdes para venir a morir a nuestros pies. Y, que se sepa, la necesidad de comer es genética.
No es comprensible que se propongan fórmulas feudales ante semejante situación, aunque tampoco resulta extraño habida cuenta de los intereses del club de los bien servidos y la levedad del faro ilustrador de Occidente.
Los africanos seguirán viniendo para sentarse a nuestra mesa porque en la suya no hay que comer, debido, entre otros motivos, a que por cada euro que la Unión Europea les concede para "ayuda al desarrollo", los países receptores deben aumentar las exportaciones de los industrializados en tres, con lo que se les fuerza a una apertura de sus mercados. Es decir, a perro flaco todo son pulgas.
Seguirán viniendo porque ahora ya no sólo les saquean las potencias europeas, sino también quienes hasta ayer sólo comerciaban con ellos. Pero además, seguirán viniendo porque casi el 40% de la población africana está desnutrida, porque sólo en el Cuerno de África hay más de once millones de hambrientos, porque el 70% del África subsahariana sobrevive a cuenta de una agricultura en franco retroceso a causa de la desertización, y porque, por si no fuese suficiente, la gente huye del continente por temor a las enfermedades, entre ellas el sida, y la falta recursos y medios para combatirlas.
Seguirán muriendo en Europa porque lo prefieren antes que hacerlo en África por una razón humanamente comprensible: esperanza. Porque la esperanza de vida en esos países descenderá de los 59 años actuales a los 45 de promedio previstos para el 2010, porque la gente no puede pagar los cada vez más altos precios de los alimentos y porque el coste y las consecuencias de los conflictos armados, siempre alentados por intereses extranjeros, diezman poblaciones enteras, dificultan la convivencia y hacen imposible prever siquiera el presente.
En esas condiciones, si yo fuese africano, que en parte lo soy, también sería inmigrante, pues tendría sobradas y motivadas razones para jugar a la ruleta rusa del cayuco. Por eso entiendo que la emigración no es un capricho, sino la necesidad urgente de resolver un problema serio al que no se puede responder con políticas para la galería, sino con acciones tan potentes y coordinadas como las costosas e inútiles promovidas por nuestros euromandatarios, que miran hacia otro lado como si esta sangría no fuese con ellos. Es más, a veces pienso que cuantos más argumentos se presentan a favor de otras políticas, más políticas vergonzosas, caras e inservibles promueven ellos.
Por todo y pese a todo, los africanos seguirán viniendo y muriendo entre nosotros. Hasta que, en buena justicia, se les devuelva lo que se les arrebata.

LHD: El tercer o cuarto mundo está ahí al lado
Islas Cíes Blog: Miradas que suplican
Escolar.net: Una mirada al horror
Lápices para la paz: El valor del último esfuerzo
Rincón solidario: ¿Cuántos tienen que morir...?
Rosa J.C.: Europa y los inmigrantes

Viñeta: Pinto & Chinto / La Voz de Galicia

8 comentarios:

entrenomadas dijo...

Necesario post, Guillermo.
Me lo quedo con tu permiso. Es lo que pienso pero mejor expresado y con la rabia mejor contenida también.
Acabo escribiendo insultos cuando hablo de ello, sobre todo después del día trágico de ayer en las aguas de la vergüenza.


Bewsa, un beso en maltés,

M

Elena dijo...

Pufff, las imágenes de la tele me han puesto la carne de gallina y me han entrado hasta ganas de llorar, pero tu texto, además, me revuelve todo por dentro. No me quiero ni imaginar lo que sentirán nuestros amigos africanos, los que están aquí, los que pasaron por eso... Qué razón tienes en todo, Guillermo, seguirán viniendo y el problema sólo se corta de raíz, allí en África. Gracias por tus palabras.

Agnóstico Apático dijo...

Me sumo al agradecimiento por tus palabras. Al otro lado del charco, donde me encuentro, las noticias no difieren muchos de esas tragedias que conocemos en Europa y particularmente en España. El camino es otro. No hay estrecho de Gibraltar, pero hay desierto en México y EEUU donde cada días se pierden vidas humanas con una frecuencia tristemente asimilada por casi todos.

Makiavelo dijo...

Mi cuñado estuvo recientemente en África y se quedó anonadado con el país. Dijo que de todos los que ha visitado es el más hermoso con diferencia y con cantidad de riquezas aún por trabajar.

Contaba que el problema radica en que esas riquezas están en manos de foráneos que explotan lo que les interesa, mientras la población nativa se muere de asco.

Saludos.

Guillermo Pardo dijo...

En todas partes hay tragedias y todas nos parecen insuperables, desde nuestra perspectiva social. Cada uno tiene su vida y debe seguir adelante con ella, pero creo que estamos moralmente obligados a reclamar y exigir justicia social para quienes no la tiene. Simplemente por el hecho de haber nacido allí.

Muchas gracias por vuestras aportaciones. Un abrazo colectivo.

Alicia dijo...

Seguirán viniendo Guillermo, con toda la legitimidad y el valor de saber que la muerte viaja con ellos.Esto sólo acaba de empezar.
Un abrazo

Manuel Ortiz dijo...

Pero fíjate bien, Gullermo, que el problema lo tienen ellos en casa. Se trata de la pandilla de mafiosos, dictadores y asesinos que les gobiernan. Se trata también de su apego a religiones que les tienen completamente comido el tarro. Se trata de... ¡son tántas cosas!

Guillermo Pardo dijo...

Manuel: Yo creo que el problema lo tenemos todos y va en aumento, como dice Alicia; pero, en cualquier caso, no lo han creado ellos. Ya sabes el refrán: de aquellas tempestades... Saludos.