jueves, 6 de noviembre de 2008

Lo confieso: soy homosocial

Hace unas semanas recibí en mi buzón de correos un prospecto publicitario personalizado, que decía más o menos lo siguiente:

"Estimada sra. Pardo:

Nos complace informarle [de] que tenemos a su disposición el más amplio y detallado catálogo de prendas íntimas para hacer su vida más confortable, desde braguitas y sujetadores hasta medias y bodys de la mejor calidad..."

Se confunden, pensé. Tiré el envite y a otra cosa. Días atrás encuentro en mi correo electrónico uno de esos envíos masivos (mailing, le llaman los tecnócratas) en el que, tras un saludo inicial idéntico al primero, se me preguntaba:

"¿Desea compañía masculina?"

No pude evitar relacionar un correo con el otro y quedarme con la certeza de que muchas empresas encaminan muy mal sus esfuerzos mercantiles, desconocen quiénes son sus potenciales clientes ni tienen interés por saberlo, gastan inútilmente el dinero producto de su gestión y acaban echando el cerrojo y alimentando el monstruo de la crisis por su incapacidad para distinguir a un señor de una señora.
Pues sépanlo: soy homosocial, no homosexual.

8 comentarios:

qaesar dijo...

Jajajja... a mí me mandan ofertas de viagra

Un saludo

Jluis dijo...

Imaginad cuando esas máquinas sean capaces de distinguir nuestros perfiles de consumo... Brrrr!!!!,...

Prefiero seguir recibiendo las ofertas de viagra y ofertas de todo tipo de "amistad" que pueblan el buzón.

Un abrzote

Nacho de la Fuente dijo...

Pues yo directamente les cuelgo el teléfono cuando me dan la tabarra con asuntos publicitarios. Me uno a la palabra. Soy un homosocial con pinceladas de homocabroncete. Ya les vale.

Félix Soria dijo...

Yo también confieso estar enfermo, padezco publifobia.
De todas formas, Guillermo, lo de las braguitas y demás ofertas a un varón tomado por hembra tiene su qué... ¿Cuál? Pues que "roban" e-buzones y ni siquiera se dignan en atender al patronímico del titular y si no está claro si el remitente es hombre o mujer les da igual, envían su publicidad y que salga el sol por antequera.
Lo dicho, la publifobia que nos han inoculado está matando la publicidad, que la hay correcta.

Aldabra dijo...

¿No te viste tentado en hacer algún encargo?... je je je... es broma.

También odio la publicidad y directamente ni me molesto en abrir el sobre a no ser que sea de algún lugar conocido. Lo mismo en el teléfono, no descuelgo a números ocultos.

Al igual que Qaesar también recibo miles de ofertas de Viagra por mail.

Es que nos invaden. Y eso que no hace mucho solicité a la empresa Robinson (Lista Robinson) para que mi nombre no se incluyera en listas de publicidad, no sé, creo que no ha funcinado del todo. La lista creo que se llamaba así, no lo juro porque no quiero meter la pata. Mi memoria anda como el tiempo.

Bicos,

Alicia M dijo...

ajjajaj...que bueno.Jajajaja...ays el buzón...ese gran desconocido y sorprendente a veces...ajaja

entrenomadas dijo...

Oye, no te quejes, te ofrecen lencería. A mí me han enviado un correo con catalogo de pechos perfectos. Al tiempo una oferta de viagra y otra de trucos para ligar.
Vaya, que ando mareada con tanta sugerencia. Mucho mejor la lencería, no vas a comparar.

También se empeñan en que me vaya de viaje a Austria. Y a mi no me apetece, la verdad.

Sra. Pardos, acepte la oferta de bragitas con puntilla que siempre viene bien y es inofensiva. A lo mejor en unos años es lo que se lleva.

Bicos,

Marta

Inde dijo...

A mi padre, 78 años, agricultor y que tuvo que dejar la escuela a los 10 años, le mandaron el otro día una publicidad de cursos de inglés online. Con su socarronería habitual, dijo: "¿Pero y cómo habrá descubierto esta gente que toda mi vida he deseado aprender inglés, oye?", porque algo así era lo que le decían en la carta.

Yo me tronchaba...