lunes, 15 de diciembre de 2008

El ejemplo canadiense

Daniel Joly, del Centro de Investigación en Relaciones Étnicas de la Universidad de Warwick (Conventry), ha elaborado un análisis para el Real Instituto Elcano sobre las lecciones que debe sacar España de los casos francés y británico para evitar posibles revueltas en los suburbios de sus ciudades.
Para que eso no ocurra, la investigadora propone de cinco puntos:

- Participación plena de los inmigrantes en la sociedad
- Reconocimiento y valoración de la diferencia
- Aplicación de medidas contra la discriminación y el racismo
- Desarrollo de programas sociales para los desfavorecidos, sean o no inmigrantes
- Campañas informativas y educativas que resalten la aportación posivita de la inmigración y las minorías étnicas.

Como ejemplo de la puesta en práctica de ese recetario y paradigma integrador, Joly cita el caso de Canadá, donde políticos y medios de comunicación (fundamentales y vitales en el proceso) han logrado una política integradora de gran éxito mediante el fomento de la imagen positiva de la inmigración y sus beneficiosos efectos en la economía, la sociedad y la cultura.

Los cinco puntos que plantea la investigadora son básicos para la integración, para la convivencia y para la aceptación de la diferencia como realidad social impuesta por la globalización y el deseo de las personas de superar obstáculos y ganarse la vida con dignidad allí donde haya posibilidades. No entender eso tan sencillo es condenarnos socialmente y dar la espalda a la civilización.
El problema en España es que no existe una política a nivel de Estado que oriente o asiente las políticas autonómicas, donde las haya. Cada uno va por su lado, de manera que los grados de exigencia y de derecho, de participación y reconocimiento son distintos en función de la comunidad reguladora, donde se regule. Y eso no tendría porque ser malo si, como en Canadá, las políticas cantonales fuesen consecuencia del desarrollo de una norma de rango superior consensuada en el Parlamento. Como la Constitución y los estatutos o las leyes nacionales en relación con las normativas comunitarias.
No, aquí no ocurre eso. Y por eso el análisis y las conclusiones de Joly, que pueden parecer de Perogrullo, son de gran interés para prevenir sucesos como los ocurridos en Francia.

Fuente: Radiocable.com

2 comentarios:

Aldabra dijo...

siempre pienso que los inmigrantes son héroes, caballeros en una cruzada a vida o muerte... lo dejan todo, hasta la vida misma, a veces, buscando mejorar... y nosotros, que a veces tenemos que hacer tan poco somos incapaces de mover un dedo para hacer pequeños cambios...

(generalizando y hablando por encima del tema, claro está).

bicos,

p.d.: una imagen conmovedora.

Guillermo Pardo dijo...

Vislumbro en ti una manera un tanto romántica de ver la emigración. Está bien, pero me temo que muchos de ellos se ven a sí mismos como parias antes que como caballeros o héroes. Ojalá fuese como dices, generalizando. La imagen también destila romanticismo, en este caso por mi parte.
Bicos.