martes, 9 de diciembre de 2008

La palabra como argumento

Algunos de los blogueros que conozco, y otros que no pero que me circundan, me leen y los leo, andan metidos estos días en tareas editoriales, presentaciones de libros y galas literarias varias.
Algunos, como el compañero de fatigas periodísticas Luis Pousa, acaban de publicar su primer poemario, O embigo do mar, libro en el que el poeta nos invita a escuchar la balada del anochecer en la ciudad de A Coruña, según la también compañera Ana Abelenda. No he leído la obra, pero conociendo el gusto de Luis por la palabra me reservo cómodo sofá y mullida almohada para el próximo fin de semana de placer literario.

A Marta Navarro, de Entrenómadas, la imagino desayunando aspirinas y almorzando termalgines, sin uñas (en las manos) y con el gotero de tila por cabecera, de los nervios como estará preparando la presentación, mañana mismo, de su Ocho islas y un invierno. Sugerente título, como todo lo que emana de esta mujer de acusada sensibilidad. Su libro está ya en las librerías.

El editor de Caminando en el desierto, Francisco O. Campillo, se ha metido también en lides editoriales y ha dado formato de libro a su trabajo en el blog, interesante experiencia que abre nuevas posibilidades a los textos que creamos en la Red. Personalmente, admiro la labor de Francisco y su compromiso con el Sáhara.

Finalmente, Silvia Cuevas-Morales se halla en plena divulgación de su última creación literaria: Rodaré maldiciendo, en el que agrupa poemas y arte callejero vinculados a la inmigración. Silvia imprime colores y formas a su torrente de sensaciones.

7 comentarios:

Aldabra dijo...

el de Marta fijo que me lo compraré porque ya hace bastante tiempo que la sigo y me gusta la poesía que hace... así que en cuanto tenga un rato me pasaré por la librería a encargarlo ya que aquí en este pueblo es dificil encontrar, según que libros, a la primera...

biquiños y gracias... ojearé el resto de las cosas que nos propones

entrenomadas dijo...

Sí, soy la reina de las inseguridades y de las aspirinas, los termalgines me los pongo en vena directamente.
¿Uñas?, ni sé cómo eran.
Voy a pedir un crédito para comprar todos los libros de los compas.
Tomo nota de todo lo que dices. Aquí en Aragón medio en broma medio en serio decimos que nos hemos convertido en irlandeses. Hay un poeta en cada esquina y encima todos tienen amig@s.

Ya he pedido el de Luis Pousa, ahora voy a ver cómo conseguir el resto.

Por cierto, estoy esperando desayunar un día leyendo en mi ordenador esas historias encadenadas tan buenas que solías regalarnos antes.
¿Es que ya no nos quieres?

Gracias de todo heart.

Besos,

Marta

Luis dijo...

Gracias, Guillermo, espero que te guste el libro y que responda a tus expectativas.
También estoy deseando leer el libro de Marta, a ver si lo consigo. Y el de Antón Castro! Se ve que la blogosfera sigue teniendo cariño al papel!
Un fuerte abrazo

Francisco O. Campillo dijo...

Gracias, shukran por tu referencia. Es una excelente manera de ayudar a difundir esta nueva locura ;-)

Martín Bolívar dijo...

Enhorabuena y felicitaciones a todos y todas, como se decía hace algún tiempo reciente. Me alegra esta noticia y que, además, la recopile otro bloggero que divulga las experiencias literarias de sus compañeros de la Red. Coincido con Entrenómadas, y me estaba acordando hace unos días de esas magníficas historias encadenadas de Migramundo que también echo de menos.

Guillermo Pardo dijo...

Varias veces he pensado en reanudar las historias encadenadas de que habláis, pero necesitan un tiempo que no me sobra enfrascado como estoy en góngoras y quevedos y otros quehaceres, entre ellos el periodístico. De todos modos, no renuncio a ello y cualquier día os sorprendo. Espero.
Confío también en que quienes habéis emprendido tareas literarias y editoriales tengáis éxito y me invitéis a una caña por lo que haya podido contribuir.
Gracias una vez más. Abrazos.

entrenomadas dijo...

Of course, Mister Pardo,una cerveza irlandesa con trébol de espuma de vainilla , pero no se nos duerma usted con las historias encadenadas que el invierno es largo y apetece esas dunas literarias que nos regala.


Marta