miércoles, 11 de febrero de 2009

Calladitos

Estoy parcialmente de acuerdo con Guiseppe Englaro cuando dice que si hubieran visto una foto de su hija en su estado actual, muchos se callarían.
Digo parcialmente porque, en realidad, deberían haberse callado todos en un asunto tan privado como este, que los fariseos han convertido en la cloaca retórica del imperio berlusconiano, con todo respeto para mis admirados italianos.
Lo extraño es que la muerte de esta mujer no se haya retransmitido en directo de manera que el mundo de los hipócritas pudiese comprobar, incluso vía satélite, cómo expira una persona clínica y anímicamente muerta.
"Vacío es el argumento del filósofo que no trate terapéuticamente ninguna pasión del ser humano", escribió Epicuro en una época en que a la gente se la dejaba morir cuando, llegada su hora, la familia del moribundo así lo consideraba. Lo malo es que, en lugar de quedarse todos calladitos, en este asunto se han desatado demasiadas pasiones, la cuestión no se ha tratado terapéuticamente, los argumentos -excepto los de la familia- no han podido ser más vacíos y no se ha filosofado absolutamente nada, como bien argumenta Félix Soria.
En esta lisérgica y bizantina discusión, en la que el incienso ha nublado purpúreas mentes y constitucionales escaños, a quien menos caso se le hizo fue a los directamente afectados por el vacío legal y por la incompresión social de quienes seguramente no han tenido que padecer la lenta y tenaz tortura del coma clínico en sus aburridas vidas.
La empatía, el decoro, el respeto o la tolerancia deberían ser asignaturas obligatorias en los colegios. Tal vez así se nos enseñaría que hay que aprender a vivir a lo largo de toda la vida y, lo que tal vez sorprenda más, hay que aprender a morir a lo largo de toda la vida.
No lo digo yo. Palabra de Séneca.

5 comentarios:

emma dijo...

Mi opinión es que es una cuestión privada y que los políticos que tanto se han apresurado a dar su opinión en contra de la familia deberían dedicarse a los menesteres que les competen, y no a hacer demagogia del dolor ajeno.
bicos

Aldabra dijo...

Tengo la moral tocada por todas las barbaridades que he oído en todos los medios de comunicación porque muchos se han creído con el derecho a juzgar (no digo opinar que eso lo podemos hacer todos).

Y he buscado en internet para saber cómo era la "vida actual" (si eso es vida) de esta mujer: 40 kilos, los brazos y las piernas deformadas, las facciones afiladas, los ojos a medio abrir, sólo podía permanecer de lado, sobre el corazón, lo cual le provocaba llagas y laceraciones... Y si ya antes de leer esto pensaba en todo lo que han debido de sufrir esos padres, cuando tuve más información, me enfurecí un poco más.

Jamás querría ver a mi hija así y también, como esos padres, haría todo lo que fuera, y tampoco yo quiero verme así. Mi hija y yo pensamos igual, ya lo hemos hablado.

Es tan triste. 17 años de dolor,dolor y más dolor.

Me ha gustado tu artículo. Un enfoque elegante y diferente a los que ya he leído sobre este caso.

bicos,

Guillermo Pardo dijo...

Eso, que estamos de acuerdo en tan espinosa cuestión.
Gracias. Besos para ambas.

Waiting for Godot dijo...

Tema duro este, yo estoy de acuerdo con lo que han hecho, pero me pongo en la piel del padre, y pienso, que duro pasar por algo asi, para que encima te tilden de asesino. Un abrazo.

Waiting for Godot dijo...

Digo, lo que ha hecho la familia, estoy de acuerdo.