jueves, 6 de agosto de 2009

De negocios y corrupciones

En un comentario reciente relacionado con mi post "El rey del chiringuito anuncia un corralito", dice Aldabra que la política corrompe.
Es un punto de vista, desde luego, pero estoy lejos de pensar que la política corrompe más que los hombres corrompidos y que se dejan corromper. Es decir, la política no corrompe, se la corrompe.
Llevado el razonamiento al ámbito de la política real, la perspectiva cambia sustancialmente según quien la enfoque, hasta el punto de crear dudas tan cargadas de perversión e ironía como la siguiente:
¿Por qué el delito en el ejercicio de un cargo público recibe en el ámbito de la derecha el honorable calificativo de "negocio", y el mismo proceder se tacha de "corrupción" cuando afecta al ámbito de la izquierda?

3 comentarios:

Félix Soria dijo...

Estoy de acuerdo contigo:
http://im-pulso.blogspot.com/2009/07/la-corrupcion-no-es-hija-de-la-politica.html

Ronsel dijo...

Din que aos de esquerda os dividen os seus ideiais, e que aos de dereita os unen os seus intereses. Non sei se isto responde ao que pasou en Galicia nas últimas eleccións.
A política non debería corromper por si soa, pero os humanos si parece que seamos facilmente "comprables", aínda que eu creo, cando menos, agardo, a que haxa xente honesta dentro exercendo a profesión da política.
Saúdos

entrenomadas dijo...

De acuerdo. El problema es llegar a una Institución y encontrarte con que la corrupción es piramidal. Trabajar así es complicadísimo. He visto a gente honesta acabar cometiendo gestos "deshonestos".

K,


Marta