jueves, 19 de noviembre de 2009

La picadura del "Alakrana"

La picadura del alacrán tiene efectos venenosos y mortíferos, pero no tiene efectos espurios. No va en la naturaleza del animal.
Lo natural en los animales es actuar por instinto, mientras que lo propio en las personas es hacerlo con raciocinio. El caso del atunero "Alakrana" ha nublado la razón de muchos por mor de un veneno que no anida expresamente en el caso, sino en ellos mismos. Y eso tiene un efecto ofuscador, pero también de distracción sobre cuestiones más gruesas. ¿Por qué, si no, se exigen explicaciones sobre la gestión del secuestro antes que sobre la libre decisión de pescar en aguas revueltas y peligrosas? ¿Habría habido secuestro si ese barco hubiese faenado donde podía estar protegido por el operativo Atalanta? ¿Por qué no se exigen explicaciones y responsabilidades, en primer lugar, al armador y al patrón, y luego al Gobierno? ¿Cómo se puede exigir protección con cargo a los presupuestos del Estado para actividades privadas y no ser objeto de reprobación pública cuando no se da y se protesta? ¿Cómo se puede pretender reprobar a quienes, con mayor o menor acierto, han conseguido poner a salvo y sanos a los tripulantes? ¿Qué habría que hacer, entonces, en el supuesto de que alguno resultase herido o muerto? ¿Debería pedirse la pena capital para los ministros o para el Gobierno en pleno?
En este caso concreto, habría que aclarar primero las responsabilidades privadas, y luego exigir a las instituciones públicas que den cuenta de las suyas. Hacerlo al contrario, como está ocurriendo, implica pasar de largo sobre las primeras y dejar impune un acto temerario, cuando menos, de graves consecuencias para el Estado.

Otros textos sobre el tema:

Im-Pulso: ¿Cómo garantizar la seguridad de los atuneros?
Materias grises: Piratas y estupideces
Albert Esplugas: Secuestro y liberación del Alakrana
No mires a los ojos de la gente: Si el armador hubiese sido catalán

1 comentario:

Aldabra dijo...

no sé, parece que tocar esos puntos no les resulta tan divetidos a los políticos

no es lo mismo pedir la cabeza de un armador cualquiera que la de la vicepresi.

biquiños,