martes, 7 de diciembre de 2010

De wikilíos a wikitorpezas

Las filtraciones de Wikileaks están resultando de muy variado interés: político, estratégico, sociológico, periodístico...
Hasta da cierto morbo la "revelación" de chismes sobre personalidades de diverso pelaje y nacionalidad, de altos "secretos" de estado que, curiosamente, estaban al cuidado de un soldado; de espionajes en alcobas, embajadas, picnics o despachos, de "revelaciones" de contraespionaje para confundir al "amigo" haciéndole creer que combatía al enemigo, de perfiles personales de dirigentes y funcionarios trazados por otros funcionarios en defensa de supuestos intereses patrióticos... Los líos de Wikileaks dan para mucho a quienes están interesados en ese peligroso juego.
Algunas de esas "filtraciones" o "revelaciones" pueden resultar incluso divertidas y útiles según el uso y la lectura que quiera hacerse de ellas, pero algunas otras no tienen nada de divertidas ni de morbosas.
¿Qué utilidad puede tener airear para conocimiento público la ubicación de lugares de interés estratégico para la salud general, las comunicaciones, la guerra --los gobiernos lo llaman defensa-- o la economía? ¿A quién puede interesar esa clase de "revelaciones" y por qué? ¿Necesitamos los ciudadanos, pese a tener derecho a la información, saber dónde y quiénes fabrican las vacunas contra la rabia, el gas mostaza o los componentes electrónicos de la futura misión espacial a Marte? ¿Podemos estar seguros de que nuestros datos bancarios, de salud o de filiación personal están a buen recaudo? ¿Llegarán a difundirse las claves de mis tarjetas de crédito?
Francamente, hay torpezas que dan miedo. Y me parece que ésa es la clave: el miedo. ¿A quién puede interesarle que tengamos miedo? Y sobre todo, ¿por qué nos hacen creer que debemos tener miedo?
Mi respuesta es otra pregunta: ¿Son las "filtraciones" y las "revelaciones" de Wikileaks la excusa perfecta para plantear un férreo control de Internet y, por extensión, de otros medios de expresión universal?

4 comentarios:

santi dijo...

Creo que sí puede servir como excusa. En la práctica, además, las restricciones que está sufriendo Wikileaks en los servicios informáticos y financieros los puede padecer cualquiera que saque los pies del tiesto.

Félix Soria dijo...

Hay otro aspecto curioso: ¿Por qué es tan fácil "vetar" la entrada a sucesivos alojamientos de la página web WikiLeaks y, en cambio, no hay forma --diden-- de "vetar" el acceso a páginas que ofrcecen pornografía infantil, armas, drogas, propaganda nazi u otros "materiales sensibles" o manifiestamente delictivos?

Aldabra dijo...

todo esto es contradictorio... yo creo que todos somos como muñequitos de play mobil, manejados al antojo de unos cuantos que se creen dioses y con derecho.

bicos,

Martín Bolívar dijo...

Coincido con el post y con los comentarios vertidos. Es cierto que lo que pretenden es meternos miedo, dominarnos, querer ser los jefes supremos para manejarnos como títeres, para interpretar las melodías que más le interesen al DIRECTOR DE LA ORQUESTA. Vamos mal, retrocediendo para que impedir el avance. Es la sinrazón del desprogreso retrógado.