sábado, 21 de mayo de 2011

¿Por qué no se puede reflexionar en voz alta?

Las concentraciones pacíficas de miles de personas en todo el país para protestar contra la crisis, sus causas y sus causantes están dando lugar a un debate social y político como hacía mucho tiempo no se producía, lo que parece demostrar que la sociedad, o al menos una parte importe de ella, no está tan dormida como suponíamos.
La Junta Electoral Central acordó ayer prohibir las manifestaciones convocadas para hoy, "jornada de reflexión" previa a las elecciones municipales y autonómicas de mañana, con el fin de que no se infrinja la legislación electoral, se entorpezca el derecho al voto o se invite a votar o no hacerlo por determinadas candidaturas, aspecto este último que parece haber tenido un peso determinante en el resolución de la junta.
De acuerdo, las leyes deben cumplirse y hacerse cumplir, ¿pero está claro que sea esa la principal y única petición de quienes apoyan y promueven el movimiento 15-M? ¿Es este un movimiento exclusivamente político, generado por intereses electorales? Si así fuese o se tuviese esa certeza, creo que la decisión de la Junta Electoral Central se habría tomado por unanimidad y no por mayoría de un voto, lo que quiere decir que las opiniones de sus miembros están lejos de coincidir.
¿Qué ocurriría si en los partidos de fútbol que se juegan hoy o si en los oficios religiosos de cualquier creencia que se celebren hoy se pidiese el voto para determinadas opciones políticas? ¿Y si se hace a través de las redes sociales? ¿Serían sus promotores perseguidos por la ley? ¿Acaso no deben adaptarse las leyes a las demandas y necesidades sociales? ¿Debe ser, quizá, al contrario? ¿No es precisamente ese el fondo de la cuestión de lo que de demanda hoy en día?
Como los miembros de la Junta Electoral Central que votaron a favor de no prohibir las manifiestaciones nacidas al calor del movimiento del 15-M, no tengo la impresión de que el ejercicio libre del voto quede en entredicho o esté en peligro por el hecho de que miles de personas ejerzan su derecho a reunirse y manifestarse pacíficamente en un acto de expresión y afirmación democráticas.
La práctica debería ser producto de la reflexión, no al contrario, y a su vez los actos derivados de la reflexión no deberían ser producto de un día, ni esta exigible por ley. Más bien parece que muchas horas de reflexión y un conjunto de hechos derivados de actos irreflexivos han desembocado en situaciones límite, personales y colectivas, que miles de personas se atreven ahora a reflexionar en voz alta.

3 comentarios:

Félix Soria dijo...

Prohíben pensar, pero esto NO es nuevo.
La clase dominante, que esta untada es y untuosa siempre ha prohibido o dificultado pensar a la clases sociales "bajas": la nuestra, que es la que mantiene a los "chorizos" de las clases sociales altas y también a los que todavía confuden Derecho (mayúscula) con derecho (minúscula).
Hay instituciones españolas que siguen teniendo "mentalidad" franquista (o autoritaria y mesiánica) y que de democracia saben lo mismo que yo de teología...
La JEC parece empeñada en demostrar que es basura jurídica.

Kaplan dijo...

Aí hai unha mostra máis de como as institucións (e os que as integran) ou desconfían sistematicamente dos cidadáns ou simplemente non pensan con sentido común.

Aldabra dijo...

Pues al final no se han salido con la suya de momento, ahí siguen nuestros jóvenes (y no tan jóvenes) dando que hablar y luchando.

biquiños.