viernes, 28 de noviembre de 2008

Francamente, querida

Esta escena final es una de mis preferidas del cine. Me parece soberbia.

Inmadurez y ruptura, el día y la noche personificados en ambos actores. Él camina hacia la niebla, blanca, como la esperanza; ella se queda sumida en la duda y en la oscuridad, acentuada por el azabache de su vestido.

- Quiero ver si puedo hallar algo que tenga algún encanto y dulzura en la vida
- Si te vas, ¿a dónde iré yo? ¿Qué podré hacer?
- Francamente, querida, eso no me importa...

Conmovedor y demoledor

6 comentarios:

entrenomadas dijo...

Pues conmovedor no me lo parece, pero demoledor, sí y mucho.

Kisses,

M

Julio Torres dijo...

Hai frases que perdurarán toda unha vida. Esta é uhha delas, tamén me encanta. Iso si, tamén hai moitas outras moi boas. Por exemplo outra é a de Lo que el Viento se llevó: "A Dios pongo por testigo que no volveré a pasar hambre"

Outras frases que me encantan son as de Groucho Marx, que unha vez ti soubeches intercalar nunha entrevista imaxinaria neste mesmo blog.

Nada, que calquera día fago unha recopilación de frases, aínda que por internet xa hai algunhas.

Un saúdo, amigo
Carpe Diem

Elena dijo...

Me encanta esa película, si la habré visto veces... Pero mira que son sobreactuados, jeje

Guillermo Pardo dijo...

A mí me resulta conmovedor por lo que subyace en la escena: la ruptura, la incertidumbre en dos personas que no han encontrado juntas el equilibrio que, por distintos motivos,la vida les ha negado. Hay, como dice Elena, una sobreactuación. Pero es ahí donde entra en juego el pacto de ficcionalidad entre actor y espectador.

Julio: Vas ter que traballar moito para facer esa recopilación. Eu anímote.

Gracias por vuestras visitas y comentarios.

Aldabra dijo...

la verdad que la mujer se lo tenía merecido... era mala y caprichosa...

la película me gustó mucho en su momento no sé qué me diría hoy en día... tal vez no le encontrara el punto... aunque he de reconocer que esos hombres tan hombres me siguen poniendo... el pelo de punta... con esa educación tan...

"francamente, querida..."... ¿se puede ser más elegante?

bicos,

Guillermo Pardo dijo...

Francamente, ella se lo había buscado, pero tampoco estaba preparada para asumir esa clase de compromisos. De ahí la respuesta final de él al lamento, en el fondo simulado, de ella.
Apertas.