jueves, 12 de marzo de 2009

Silogismos y dudas sobre la normalidad

Viñeta: El Roto

Razona Félix Soria:

Quizá --subrayo el quizá-- la llave para abrir caminos en busca de una explicación racional a esos y otros crímenes similares sea indagar en la normalidad. Es una posibilidad inquietante, cierto, pero habría que explorar en ese sentido. Esa exploración ayudaría, quizá, a dejar de considerar normales las cosas que no lo son. [+ Im-Pulso]

Si se considera "normales" a quienes han cometido esos crímenes, poseedores además de arsenales armamentísticos, cabe deducir que los "anormales" somos quienes todavía no hemos matado a nadie ni guardamos en nuestras despensas material bélico de "normal" e intrascendente acopio doméstico.
Conozco a alguien que se monta auténticas orgías hurgándose la nariz con los dedos y lo hace con tal desparpajo y naturalidad que lo considera normal. Como yo no lo hago y las personas que conozco tampoco, cabe deducir que para tan narionanista personaje nosotros somos tan "anormales" que no sabemos disfrutar de las excelencias de un buen bruñido nasal.
Teniendo en cuenta semejantes antecedentes y otros muchos de fácil recordatorio (matanzas, violaciones, torturas, etc. etc. perpetradas por Estados "normales" gobernados por personas "normales"), no estaría de más hacer una buena exploración mental del concepto de normalidad imperante hoy en día.
Para facilitar la tarea, he aquí una definición de "gente normal" de alguien que se considera "normal".
¿La vida misma? ¿De quién?

2 comentarios:

Julio Torres dijo...

Guillermo déixoche algo para ti en A Lareira Máxica.

Un saúdo, compañeiro
Carpe Diem

Aldabra dijo...

leí el artículo de Felíx y argumentaba que sólo hay que rascar un poquito para ver que detrás de esa aparente normalidad se esconden cosas... y esta tarde escuché en la radio que la aparente normalidad no lo era tanto... el chico sufría depresión y estaba a tratamiento psiquiátrico (dentro de lo que cabe es normal) con total acceso al arsenal armamentístico de su padre (ya no es normal poner al alcance de una persona depresiva armas), era un niño raro que no se relacionaba con nadie (dicho por sus compañeros y esto ya no es normal), le gustaban los juegos de ordenador violentos (pues no me parece normal y además había dicho en un chat de internet que iba a cometer semejante barbarie (pero nadie lo tomó en serio)... en fin... como todo, depende del cristal con que se mire.

los muertos ya están muertos y ahora sólo nos quedan las conjeturas y las lamentaciones.

biquiños,