miércoles, 29 de abril de 2009

Gratis total vs. esfuerzo personal

Escribe Nacho de la Fuente:

Estamos fabricando una generación que ya no paga por consumir contenidos --ya sean periodísticos, musicales o cinematográficos--, estamos alimentando a una juventud que ya no se plantea pagar nada por lo que huela a Cultura, una generación que, en muchos casos, se deja bastante dinero en la Wii, la Playstation, la ropa de marca o el botellón del copón en el que no puede faltar el refinado whisky escocés. Ni siquiera se apuntan a los baratos lingotazos «sin complejos».
[+La huella digital]

El texto es muy sugerente. Me quedo con este párrafo, porque recuerda enseñanzas que quizá ya no se imparten y que pueden resumirse en el aforismo: "Quien algo quiere, algo le cuesta".
En el post de Nacho hay una referencia constante e implícita al esfuerzo, a la capacidad, a la dedicación, al trabajo, a la inteligencia, al interés, al mimo, a la consideración, al cariño, a la sensibilidad y/o a la profesionalidad con que cada uno hace sus cosas, que, como mínimo, merecen el valor del reconocimiento.
El gratis total acaba con todo eso hasta empobrecer paulatinamente los contenidos. ¿Por qué y para qué voy a hacerlo bien si no obtengo una mínima satisfacción?
Pero el gratis total tiene también el pernicioso efecto de que aviva la desgana, la desidia y la apatía allí donde debería fortalecerse el esfuerzo personal. ¿Si lo hacen otros y, además sale gratis, por qué molestarse en hacerlo?

7 comentarios:

Francisco O. Campillo dijo...

Una vez más -y ya suman unas cuantas- estoy totalmente de acuerdo contigo.

Cualquier cosa que conseguimos vale no que nos cuesta... y no me refiero a su precio en dinero, sino a ese esfuerzo del que tu hablas.

El de madrugar para ver amanecer, o el de alejarse de la ciudad para ver las estrellas, o el de subir a una montaña superándonos a nosotros mismos... o la satisfacción que obtenemos cuando hacemos un trabajo "bien hecho". Bueno, me dejo de chorradas no vaya a ser que se me confunda con el abuelo Cebolleta.

Un abrazo solidario.

Félix Soria dijo...

Lo suscribo. Hay demasiado fundamentalismo cuando se habla de gratuidades y, sobre todo, de cultura.
Un abrazo.

Nacho de la Fuente dijo...

Guillermo, me gusta este enfoque y ahora mismo te enlazo.

Aldabra dijo...

pues debo reconocer que tenéis razón... y hay mucha gente que también lo siente así...

hay mucha apatía en nuestros jóvenes... están un poco aborregados, la verdad... en mi caso personal siempre estoy en lucha por este motivo con mi hija, intentando reforzar su "yo" por encima del resto... no es mejor ni peor que nadie, pero sí única... y siempre le digo que intente ser feliz por encima de condicionamientos y modas.

otra cosa es que lo consiga... claro que aún me queda tanto por hacer...

bicos,

Ankami dijo...

Exacto, Guillermo.

June Fernández dijo...

Pues yo no sé si estoy de acuerdo. Yo leo la prensa on-line, escucho música en Spotify, me bajo las películas con el Ares y convenceré fácilmente a quien piense que eso es incompatible con amar el periodismo, la música y el cine. Creo que el libre acceso a la cultura es algo muy a celebrar, pero que habrá que explorar cómo hacer para que este nuevo sistema sirva para apreciarla más en vez de para devaluarla. ¿Acaso las bibliotecas ponen en peligro a la literatura? ¿Acaso respeta menos a Saramago quien ha devorado todos sus libros en la biblioteca municipal que quien se ha gastado 20 euros en comprar cada uno de ellos?

Leía el otro día al cineasta Nacho Vigalondo decir que no le preocupa la pirateria, porque la liturgia del cine nunca va a desaparecer. Creo que es un buen ejemplo de ver los cambios desde una mentalidad positiva. En vez de prohibir la piratería, centrémonos en promover el amor por la cultura, en mostrar a los adolescentes el disfrute de ver la peli en el cine, tocar y oler un vinilo o el papel del periódico.

Guillermo Pardo dijo...

Veo que todos estamos de acuerdo, en el fondo, menos June. También coincido con ella en algunos aspectos, aunque debo matizar que yo, en concreto, no hablo de "cultura libre", sino de lo que supone esforzarse en hacer cultura, arte, literatura, etc. para que los demás la consuman sin aportar su esfuerzo para que se siga produciendo. Es una cadena, que si se rompe dejará de producir. En todo caso, el fondo de mi comentario se refería, y así veo que lo habéis entendido, al deber moral de esforzarse para seguir adelante, para vivir, para trabajar, para educar. El "gratis total" es una perversión del sentido moral, de compromiso, solidaridad y respeto por lo ajeno que debemos aprender para sostenernos mutuamente. El tema da para mucho, la verdad.
Saludos y gracias por vuestros comentarios.