miércoles, 24 de junio de 2009

Apaguemos la luz

-¿Qué tal?
-¡Sobrevivo!

Cada vez que se le pregunta a alguien cómo le va, casi nunca responde "bien", "mal" o "regular", sino que "sobrevive". Los gladiadores tenían la misma percepción, por lo tanto puede decirse que muchas personas se sienten gladiadores. Pero, ¿por qué y para qué luchan?
Llevar una vida de supervivencia tiene que ser duro, estresante, angustioso. "Vivo sin vivir en mí", que diría Teresa de Jesús, pero sin éxtasis. Somos víctimas de necesidades creadas y sobrevenidas, de prisas e imperativos. Somos efecto y causa de la velocidad, de la inmediatez. Vivimos como periodistas (como malos periodistas), sin serlo.
Por paradójico que pueda parecer, creo que la respuesta está en el mismo hábito de vivir. ¿Qué sucede cuando nos acostamos y apagamos la luz? ¿Acaso no vivimos de otra manera? ¿Qué ocurriría si decidiésemos apagar la luz en pleno día? ¿No viviríamos también de otra manera?
No conozco a nadie que en los últimos momentos de su vida haya dicho cosas como: "¡Ojalá hubiera tenido más tiempo para estar en la oficina o ver la tele".
Quizá si apagásemos la luz más a menudo dejaríamos de sobrevivir.

3 comentarios:

Aldabra dijo...

Es muy interesante la reflexión que hoy nos propones y que a veces llevo a cabo. No es que apague la luz literalmente pero sí desconecto y me dedico a vivir por dentro de mi y para mí misma. Hago unos ejercicios de relajación y dejo que mi mente vague y divague. Otras veces como ayer (por poner un ejemplo) soy más práctica. LLego a casa, como, recojo muy rápido y me meto en la cama hasta que mi cuerpo decida levantarse. Y me olvido de la plancha, de las obligaciones...

Sienta bien.

Y tu texto me trae a la memoria una canción muy romántica, si quieres escucharla dale al play:

http://www.youtube.com/watch?v=mpab8WE-6oM

biquiños,

Pablo dijo...

Qué bueno. El diálogo "-¿Qué tal? - Sobrevivo" me recuerda a otro: "-¿Qué tal? -Tirando." Con la sensación de agotamiento que provoca la imagen de ir continuamente tirando. Lo de apagar la luz me recuerda también a lo de mirarse en el espejo no para arreglarse sino para verse. Que imagino que todos lo hacemos a veces. Y en ese momento es como que te detienes y no tienes nada que hacer ni otra cosa en la que pensar y lo único que pasa es que te das cuenta de que ahí estás...

santi dijo...

Es verdad que vamos a 200 por hora; cuando frenas, por una enfermedad o cualquier otra circunstancia, caes en la cuenta y te paras a pensar en lo que cuentas en tu post.
No me gusta el símil de apagar la luz, prefiero bajarme del coche y coger la bici o darme un paseo. salud.