martes, 2 de junio de 2009

El timo del pensamiento conservador

Pese a que la fecha está cada vez más próxima y necesitamos aclarar las ideas para tomar decisiones de gran trascendencia -en política, el voto es la mayor de las decisiones-, el tomateo de la campaña electoral, lejos de amainar, arrecia.
La discusión se parece cada vez más, cada año más, a la arena del circo romano, sobre la que se desangran los contendientes mientras desde las tribunas y los anfiteatros el público enfrebrecido, incentivado por el pan motivador del dadivoso césar (papel que representan muy bien algunos medios de comunicación), reclama sudor y sangre hasta la muerte. Sólo uno puede quedar en pie. La gloria no debe ser compartida.
A uno de los gladiadores le gusta la sangre más que al resto, de ahí su ensañamiento, su persistencia en el tomateo. De ahí que ya no se guerree en defensa de lo importante -Europa o el caso Gürtel, por ejemplo-, de ahí que sólo interese lo accesorio: viajar en avión a costa del erario público, por ejemplo. El tomate que enturbia la mirada y distorsiona la imagen.
Es el timo del pensamiento conservador. Gabilondo dixit.

1 comentario:

Aldabra dijo...

a mí lo estas campañas electorales me parece vergonzoso porque terminan hablando siempre del rosario de la aurora.

y no lo entiendo
y me cabreo
mucho
tanto que estoy por no votar.


biquiños.