jueves, 8 de julio de 2010

La anécdota, más importante que la reflexión

"[...] el mejor piropo que se le hace hoy a un texto filosófico es que se lee como una novela, es decir, se fomenta toda lectura que no exija una tensión que nos sitúe en el límite de nuestras fuerzas. La anécdota ha pasado a un lugar más importante que la reflexión. En ciencia, por ejemplo, se impone la trivialización. Es la hegemonía del ensayo de entretenimiento, que es un buen ensayo pero más preocupado por el ritmo de lectura que por el conocimiento crítico".
Palabra del ensayista y editor Alejandro Katz.

Los nenes adoran a Messi, las nenas emulan a Hannah Montana, las mamis recitan de memoria los tonos de los diferentes peinados de la Esteban y los papis saben más de fútbol que el Guardiola. Ese es el verdadero "conocimiento" de hoy en día.
Es el signo de los tiempos, marcados por la prevalencia de la anécdota sobre la trascendencia, individual o colectiva, de lo que ocurre y por qué ocurre.

4 comentarios:

santi dijo...

Creo que esto ha pasado en todas las épocas de la historia. Lo que me produce mayor tristeza es que en estos tiempos se supone que los ciudadanos estamos mejor formados que nunca, pero la mayoría se interesa por lo de siempre. A lo mejor es que los seres humanos somos así. saludos.

Runaway dijo...

Una conversación similar he tenido esta tarde con la señora que lleva la biblioteca pública en el pueblo.
En un comentario anterior, hablaba de Orwell y su Gran Hermano, y el escritor supo anticiparse a lo que años después iba a suceder. En la actualidad estamos en lo mismo.
Ayer, mientras televisaban el España-Alemania, yo estaba en casa con la tele y la radio apagada. Estaba cenando en casa con música Chillout de fondo mientras navegaba por internet. La paz y la calma eran ABSOLUTAS; tan sólo rota por el gol cantado de los vecinos y el ruido después del partido.
Vivo en un pueblo pequeño. Si fuera vivido en Madrid, a esa hora hubiera salido en esos momentos a conducir o pasear por la ciudad.
Imagino que sería la misma sensación que sentí cuando una noche de fin de año en la que me quedé en casa, y sin beber absolutamente nada porque estaba tomando medicamentos, me fuí a pasear a las 5 de la mañana hacia el centro de la ciudad.

Aldabra dijo...

venga, hombre, no lo veas tan negro, que es verano, hace calor y la vida es bella a pesar de mi pata-quebrá.

hay mucha superficialidad, es verdad, pero también hay personas que se preocupan y mueren por los demás.

bicos,

Guillermo Pardo dijo...

Lo que a mí me resulta más llamativo es el cinismo de la gente, que despotrica contra el tomateo y demás bazofia y no se pierde un capítulo. Entiendo que una persona necesite relativizar su existencia, dar rienda suelta a la banalidad y sumergirse en la literatura de evasión para amortiguar los efectos de la realidad sobre el cerebro, pero sin dejar de tener los pies en el suelo y olvidar sus responsabilidades personales. Y la formación es fundamental para no perder la chaveta en insustancialidades.
Gracias por vuestros comentarios y por vuestras visitas. Saludos