domingo, 13 de julio de 2008

Miradas

Mi abuelo solía decir que en las viejas miradas solo quedan recuerdos que contar, mientras que en las jóvenes faltan todavía experiencias por atesorar.
En el viaje vital entre uno y otro estado no importan tanto los trayectos como las percepciones, la captura incruenta de la esencia de aquello que vemos.
Los niños son los mejores captores de esencias porque más que ver, miran, se dejan arrastrar por el oleaje de lo desconocido y se zambullen en océanos que los adultos ni siquiera distinguimos, aunque los veamos. Nos asusta mirar porque tememos comprender; de ahí el miedo a lo extraño, al extranjero.
Conocí a un poeta palestino que cuando vino a mi casa por primera vez me trajo flores de plástico. Me sorprendió y hasta me pareció impropio, pero lo comprendí cuando me lo explicó. Si te hubiese llevado flores naturales, me dijo tiempo después, te habrías olvidado de mí en cuanto se marchitasen. Con esas otras, añadió, eso no fue posible. Tenía razón.
A él lo mató una bala perdida mientras, como cada noche, miraba el cielo estrellado de Jerusalén para intentar comprender. Ahora, cada vez que veo sus flores siento que lo estoy mirando a él.

12 comentarios:

Agnóstico Apático dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Agnóstico Apático dijo...

Qué preciosa historia. Mirar con detenimiento, con curiosidad como hacen los niños, supone no quedarse con lo superficial de las cosas que nos rodean. Es un consejo que doy siempre a quien viaja: "ten los ojos bien abiertos". Y, claro , lo intento poner en práctica, sobre todo en lugares como éste. Un saludo.

Palbo dijo...

Dos elefantes se estaban bañando, y uno le dice al otro: -¿Me pasás el jabón? -No, radio.

Julio Torres dijo...

Deixásteme sen palabras. Canto razón hai no que dis. Tan so engadiría que canto máis se é xoven máis se mira o físico. A medida que maduramos e cumprimos anos importan máis a esencia do envoltorio que o propio envoltorio (aídna que, claro está, que se a unha esencia boa lle unimos un envoltorio glorioso, sería o summun). Creo que se me entende o que quero dicir. En certa medida, é parecido ó dos nenos dos que falas, pero noutra vertiente.

Un saúdo, amigo. Gracias polos teus comentarios que son sempre benvidos
Carpe Diem

Alicia dijo...

Precioso...besos Guillermo.

Waiting for Godot dijo...

Me he quedado sin palabras. Besos.

Farrapos de Gaita dijo...

Impresionante, Guillermo. Nada que añadir, maestro.
Un fuerte abrazo

Guillermo Pardo dijo...

No era mi propósito enmudeceros, pero sí haceros reflexionar sobre lo que he escrito. Ver / mirar, oír /escuchar, comer /deglutir... se parecen en que son verbos, pero tienen matices semánticos importantes que, curiosamente, no nos impiden utilizarlos como sinónimos, un vicio muy periodístico, por cierto. Por otra parte, nos hemos acostumbrado a ir por la vida viendo, oyendo o deglutiendo, cuando deberíamos esforzarnos en lo otro. Algún día habrá que escribir sobre eso también.
Gracias. Un abrazo colectivo.

Aldabra dijo...

es una reflexión muy hermosa pero discrepo en una cosa... bueno, es una discrepancia muy pequeña... yo pienso que en las viejas miradas hay más cosas que recuerdos que contar... quiero pensar que cuando sea muy mayor voy a seguir teniendo nuevas ilusiones y voy a querer vivir nuevas experiencias, aunque sean pequeñas y sin importancia... de lo contario creo que no merecería la pena seguir cara al futuro...

del resto, totalmente de acuerdo... te acompaño en esa mirada tuya porque yo también tengo personas a quien buscar en el cielo estrellado.

bicos,
Aldabra

Guillermo Pardo dijo...

Yo pienso lo mismo, porque si no quedan más que recuerdos la vida se volvería mustia, insoportable mortaja.
Saludos.

June Fernández dijo...

Me has emocionado. Es precioso lo que cuentas y da mucho que pensar.Mi padre suele decir que nos pasamos media vida desaprendiendo cosas (respirar, reir, tener elasticidad...) y la otra media haciendo cursillos (risoterapia, yoga...) para reaprenderlas. Sería bueno esforzarnos en no perder esa avidez por aprender y empaparnos del mundo. A mí una persona querida me dice que soy una esponja, y creo que es uno de los mejores piropos que me han dicho nunca.

Jluis dijo...

Guillermo, en este post la certeza va tan bien vestida que desnuda nuestra incertidumbre.

Estremece relectura tras relectura.

Igual que disponemos de los verbos "mirar" y "ver" sería un regalo tener un desdoblamiento semántico parejo para "leer".

Gracias compañero