lunes, 27 de julio de 2009

Egoístas

Hay hombres que no se conforman con vivir, también sienten necesidad de matar. Entonces ya no son más que salvajes. ¡Ojalá fueran sólo animales!
Esos hombres no se conforman con sentirse amados a su manera, buscan sentirse odiados. Llevan el odio tatuado en la sangre, el egoísmo inyectado en los pulmones y el sufrimiento canonizado en el corazón. Son hombres en cuyo fuero interno el amor nunca pasó de ser una ilusión que no se atrevieron a compartir con honestidad. Quizá si hubiesen tenido el valor de hacerlo habrían aprendido a amar con sacrificio.
La cobardía transformó sus vidas en fantasmagóricos perfiles teñidos de negro. Eso es lo que son, sombras cuya fatalidad los emboza y los hace aparecer en las páginas de los periódicos como envenenadas púas de espinos ensangrentados.
Esos hombres sólo fingían cuando se declararon a un amor al que engañaron con una traición. Ni siquiera el tierno fruto de esa traición puede ablandar su ira de egoístas.
Esos hombres merecen el más ignominioso de los desprecios.

2 comentarios:

Aldabra dijo...

y mucho más... aún te has quedado corto, Guillermo.

¡¡que triste!!, es un tema que me afecta mucho, que me ha arrancado ya muchas lágrimas.

biquiños,

Guillermo Pardo dijo...

Siempre nos quedaremos cortos. Es muy difícil dimensionar el dolor.Bicos.