jueves, 18 de noviembre de 2010

Avestruces en el Sáhara

"Ese gravísimo error llamado Sáhara se cometió hace 35 años, cuando la potencia ocupante huyó por pies y dejó en manos de Marruecos el proceso de descolonización [...]
La operación es tan burda que es imposible que nadie -ni la ONU, ni España, ni las potencias europeas, ni Estados Unidos- se diese cuenta de que aquella operación equivalía a la entrega efectiva del Sáhara a Marruecos [...]
Salvo algunos militones, que añoraban un campo de operaciones que les condujese al generalato, ningún español se atrevió a pedir que se frenase la Marcha Verde, y que, asumiendo la posibilidad de una confrontación armada, defendiésemos nuestro derecho a administrar la descolonización del Sáhara [...]
Y por eso no es de recibo que vengan ahora todos los fantoches y yuppies que se emocionaron con las invasiones de Afganistán e Irak, o con las particiones étnico-religiosas de los Balcanes, y le exijan a Zapatero que, actuando fuera de toda contextualización histórica y política, asuma la responsabilidad del Sáhara [...]"

Estas afirmaciones extraídas del análisis del profesor y politólogo Xosé Luís Barreiro Rivas resumen muy bien la historia del abandono al que el mundo occidental ha condenado al Sáhara, así como el cinismo político y moral, la ligereza y el simplismo con que se trata a un pueblo que no quiere el destino que tácitamente le han asignado y con quien las élites internacionales se comportan como la historia dice que Pilatos se comportó ante aquel otro rebelde llamado Jesús el Nazareno.
El Sáhara Occidental tiene la misma solución que Palestina: el que quieran darle quienes cortan el bacalao. Pero mucho me temo que nos pasaremos al menos otros 35 años imaginando avestruces en el desierto.

3 comentarios:

Félix Soria dijo...

El señor Barreiro Rivas incurre en contradicciones un tanto "curiosas" y alguna perverisón que roza la demagogia.
Por ejemplo: "Ningún español se atrevió a pedir que se frenase la Marcha Verde, y que, asumiendo la posibilidad de una confrontación armada...", dice, ¿acaso los gobiernos preguntan cuándo y dónde hacer la guerra?
En 1975 nadie dijo nada --entre otras cosas porque no se podía--, pero cuando el Gobierno fomentó y envió tropas a la guerra de Irak, o cuando justifica la ocupación de Afganistán, la mayoría social se ha pronunciado inequívocamente en contra --sobre todo en el primer caso-- y de nada ha servido ni sirve (todas las encuestas revelan que la mayoría es contraria a permanecer en Afganistán).
Reconozco que el texto está bien hilvanado, pero la argumentación de Barreiro es perversa y sólo sirve para ir soltando el hilo por el camino que le interesa que siga el lector para, al final, llegar a un lugar concreto: el Gobierno español hace bien en mantenerse al margen (entonces, ¿por qué no hace lo mismo y con más razón en Afganistán?...)
La tesis expuesta por Bareiro tiene demsiados flecos sueltos y es radicalmente contradictoria.
El punto álgido del artículo se alcanza cuando afirma que si Zapatero actuara o se pronuncira en torno al conflicto del Sáhara, lo haría "fuera de toda contextualización histórica y política"... ¿Está contextualizada históricamente la intervención en Afganistán?
La verdad, en este artículo Barreiro defrauda a los que le consideramos un obsevador "ilustrado" y sagaz.

Nicolás dijo...

http://ulises3000.blogspot.com/2010/11/un-ejercio-de-memoria.html

Frank Invernoz dijo...

Un post magnífico, me queda, entre otras cosas, el cinismo político.