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miércoles, 26 de octubre de 2011

Burros en AVE a La Meca

La buena noticia sobre la adjudicación de un contrato por valor de casi 7.000 millones de euros a un consorcio hispano-saudí para construir un tren de alta velocidad entre La Meca y Medina ha llenado las redes sociales de exabruptos y tonterías varias que ilustran claramente que los prados rebosan de actividad [........... ] (dejo este espacio en blanco para que el lector ponga el adjetivo que estime más apropiado).
Rosa María Artal lo ha captado e interpretado con ironía en su blog El periscopio, del que extraigo el siguiente párrafo: "[...] un gran número de presuntos ciudadanos han interpretado que el proyecto lo paga el gobierno socialista español y el tren va desde Madrid (naturalmente, es el ombligo del mundo) hasta La Meca en Arabia Saudí. Según nos cuenta Google, sería 7,479 kilómetros que incluyen rutas con peaje y algún Ferry. Es decir, el AVE tendría que subirse a un barco (o bien excavar un túnel) entre Italia y Grecia, concretamente entre Bari y Ηγουμενίτσα. Un trayecto que además pasa inicialmente por Francia y una vez ya en Grecia, continúa por Turquía e Iraq hasta llegar a Arabia Saudí. En realidad lo que construirán serán poco más de 430 kms entre Medina y La Meca, ambas poblaciones en Arabia Saudí".

Lo patético, como bien dice la periodista, es que esos supuestos ciudadanos también votan. Es decir, un tonto = un voto. Muchos tontos = mayoría absoluta.

jueves, 19 de mayo de 2011

¿Me abstengo, voto en blanco o no les voto?

El próximo domingo, día 22 de mayo, hay elecciones. Muchos electores están cansados de cómo se hace política y de quienes la hacen de ese modo que tanto denostamos. ¿Pero qué puedo hacer? ¿Me abstengo, voto en blanco o no voto a determinados partidos?
En Pateando Piedras quizá puedan ayudarte a resolver dudas.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Pequeñas revoluciones cotidianas

El Gobierno vasco parece decidido a erradicar la simbología etarra de las calles de su comunidad, medida sobre la que reflexiona June Fernández y de cuyo texto extraigo el siguiente párrafo:

Fundamentalistas llenos de odio van a existir siempre. La clave en mi opinión es lograr que sea la ciudadanía la que exija abiertamente y con contundencia vivir libre de apología del terrorismo. Que expresemos nuestra indignación con la misma naturalidad que cuando nos encontramos con una esvástica o con los carteles misóginos de Revolución Antifeminista que inundaron Bilbao reciéntemente. Que arrancar un cartel que nos ofende, poner un ETA NO en Facebook o expresar nuestras convicciones pacifistas y a favor de los derechos humanos cuando se trata de hablar del llamado conflicto vasco dejen de ser pequeñas revoluciones cotidianas. [+ Puntos suspensivos]

Estoy de acuerdo con June y también en que, como dice ella, es necesaria más pedagogía social y menos márketing político para que quienes sienten cada día el aliento de los asesinos tomen conciencia de que esa propaganda fascista no es intrínseca a su paisaje, ni mucho menos a su forma de entender la convivencia y la libertad.

lunes, 29 de junio de 2009

Necesariamente miedosos

Cuando se ven las protestas en Irán a causa del supuesto pucherazo electoral y se comparan con las que no hay en Europa contra la crisis económica, uno piensa que hemos dado un paso atrás -si no hemos perdido ya el rumbo- como individuos con capacidad para enseñar los dientes al poder y cambiar lo que no nos gusta sin esperar a que nos lo cambien para que nada cambie, como diría Lampedusa.
Sorprende que en países donde no existe libertad, los individuos se tomen la libertad de reivindicarla, y que en lugares donde podemos ejercerla no hagamos uso de ella. El reconocimiento legal de la libertad ni garantiza ni impulsa, pues, el deseo de utilizarla. Sólo la represión, la prohibición, hace que los individuos nos rebelemos contra el vasallaje.
La crisis económica ha causado más de 20 millones de nuevos desempleados sólo en Europa, pero los europeos no hacemos uso de nuestro derecho a defendernos de las causas que producen semejantes efectos, quizá porque no vemos peligrar las esencias de nuestra libertad, quizá porque nos sentimos ahítos de ella o quizá por miedo a perder algo más, a que "me toque también a mí".
El miedo no nos afecta a todos por igual. Unos lo utilizan para armarse de valor y a otros nos conviene sentirnos necesariamente miedosos.

jueves, 4 de junio de 2009

Razones por las que voy a votar

El domingo se celebrarán las elecciones europeas, y pese a que algunos políticos y partidos se conducen como si quisieran animarme a no votar, voy a hacerlo.
Tengo muchas y variadas razones para depositar la papeleta en la urna: sociales, morales, políticas, económicas, culturales, razones de presente, motivaciones de futuro.
Sin embargo, ninguna con mayor valor que la que, por advertencia de la memoria colectiva, me impone el deber humano y moral de evitar que los extremismos tomen el Parlamento Europeo.
Si los fundamentos de Hitler y Stalin no tienen cabida en "mi" Europa, la oportunidad y el tiempo de quienes los añoran, tampoco.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Por un debate sobre el estado de la sociedad

El llamado "debate sobre el estado de la nación" es un sinsentido monumental del que sólo los partidos políticos obtienen ventajas electorales y mediáticas. ¿De qué, si no, hablan hoy los medios de comunicación?
Carece de sentido tener Parlamento y Senado y proponer un "debate sobre el estado de la nación" porque si la esencia de éste es discutir en torno a la marcha del país, ¿sobre qué se discute durante el resto del año en ambas instituciones?
El "debate sobre el estado de la nación" es una forma de infravalorar las funciones del Parlamento y del Senado, un circo político con grandes rendimientos mediáticos que en nada contribuye a solucionar aquello para lo que supuestamente tendría que servir. ¿Acaso es necesario un "debate" para que el Gobierno dé a conocer nuevas medidas contra la crisis? ¿No son suficientes las sesiones parlamentarias para que los demás grupos políticos expresen sus posiciones?
No, no es necesario un "debate sobre el estado de la nación", sino un "debate sobre el estado de los políticos" que nos ayude a comprender por qué el poder es tan atractivo y corrosivo, por qué se ha convertido el noble arte de la política en un deleznable artificio, por qué no se exige nota de corte alta para acceder a la elevada representación electoral, por qué el aparato partidario ampara al corrupto y repudia al juez, por qué el indigno tiene que gozar de la condición de aforado si al criminal se le exige presentarse ante el juez de inmediato...
Bien pensado, quizá no sería suficiente con un "debate sobre el estado de los políticos". Quizá es más necesario que nunca un "debate sobre el estado de la sociedad".

Relacionados:
Im-Pulso: Debate Zapatero-Rajoy: presos del dinero evaporado
La huella digital: Harto del no debate
Testigo accidental: Sin vencedor y con derrotados

viernes, 7 de noviembre de 2008

Nosotros somos el cambio

Siento ir contracorriente, pero estamos equivocados si creemos que Obama representa algún cambio más allá del que le compete como político demócrata en oposición al político republicano, visto desde la óptica norteamericana.
Obama representa una opción sociopolítica en su país, como Zapatero en España, y un enfoque de la política internacional cuyo rumbo y resultados están todavía por ver. Pero, en esencia y por extensión, Obama no va a cambiar el mundo. No puede.
Obama no puede obligarme a consumir menos, ni mejor ni de otro modo. No puede hacerme más solidario si no tengo intención de tender la mano, como tampoco puede hacerme menos racista si sigo empeñado en no querer comprender que soy blanco por azar. Por puro azar.
Ni Obama ni ningún otro líder mundial pueden lograr hacer de mí una persona responsable si tengo y quiero conservar mi instinto bandarra, mi afición por las armas o mi gusto por el baño en pompas de jabón en lugar de adaptarme a la ducha diaria con veinte litros de agua.
Tampoco Obama puede obligarme a usar el transporte público, ni a forzarme a bajar la calefacción a 20 grados si no me mentalizo de que los cambios sólo son posibles si yo me comprometo a formar parte del cambio para que el mundo cambie a mejor.
Obama sólo representa una parte del cambio. El resto nos implica a todos. No nos equivoquemos.

Foto: Yoon S. Byun / Globe Staff. Tomada de The Big Picture / The Boston Globe.

domingo, 28 de octubre de 2007

Contra agitación, sensatez

Transcribo el siguiente texto de un anuncio publicado en La Voz de Galicia de hoy:

Ante la serie de acontecimientos y actitudes sociales producidas en torno a lo que tendría que ser un debate serio y solvente sobre el modelo de Estado en España, el Ateneo Republicano de Galicia desea aclarar su postura sobre los hechos que, con importante repercusión mediática, se vienen sucediendo:

  1. Los protagonistas de los hechos acaecidos especialmente en Cataluña son actores exclusivamente interesados en la defensa de un postulado nacionalista y en ningún momento preocupados por un análisis serio del concepto de República y las implicaciones que éste supone. Sus métodos no son, en absoluto, compatibles con la deontología política que emana del concepto de República.
  2. El Ateneo Republicano de Galicia no está dispuesto a ser partícipe de una campaña de desprestigio de la institución monárquica protagonizada por estamentos socio-políticos absolutamente ajenos a nuestro ideario republicano, o por medios de comunicación cuyo enfrentamiento con la Monarquía viene motivado por luchas cuyo contenido nos es completamente ajeno. La República tiene que definirse positivamente por sus principios intrínsecos, y en modo alguno puede limitarse a un rechazo de la institución monárquica. La República debe fortalecer y enaltecer el compromiso de la clase política con los ciudadanos a los que dicha clase, teóricamente, representa, y establecer cauces institucionales y legales para garantizarlo. El tradicional desprestigio de la actividad política en España hunde sus raíces, precisamente, en la percepción generalizada de la impotencia ciudadana para la intervención en los asuntos públicos que son de su interés, y cuyo control, frecuentemente, se escapa y queda en manos de oligarquías no sujetas a control democrático alguno. Sobre ese suelo debe edificarse el edificio republicano y para ello no es necesario denigrar a este o a aquel monarca, ni basta con limitarse a rechazar la institución monárquica, porque la República no se agota ahí. Una república cuyo único fundamento y base sea el rechazo de la Monarquía fracasará o, en el mejor de los casos, será un cambio sin mayores consecuencias que no resolverá este que consideramos el mayor problema del sistema político español.
  3. Nuestra beligerancia contra el concepto de Monarquía no implica un enfrentamiento personal con el Jefe del Estado ni con ninguno de los componentes de la familia real, ni conlleva actitudes de menoscabo o desprecio hacia tales personas. Nos posicionamos como republicanos y por lo tanto rechazamos todas las monarquías como instituciones antidemocráticas, que apuntalan su continuidad en un derecho hereditario alejado por completo de los conceptos de libertad y democracia.
  4. Remitiéndonos al primer párrafo de nuestro Manifiesto Fundacional, y desde la aceptación del marco republicano como forma preferida de organización del Estado para el desarrollo político, social, económico y cultural de España, el Ateneo Republicano de Galicia reclama la apertura de un debate nacional serio, documentado y riguroso, en el que participen universidades, intelectuales, historiadores, sociólogos y cuantos individuos se sientan concernidos y preocupados por el futuro de España y de sus instituciones políticas y cívicas.

Este texto dice muchas cosas en poco espacio y aclara algunos de los equívocos, respecto de los autores y sus intenciones, últimamente derivados de la quema de banderas y fotografías, no sólo del rey.
Ideologías políticas al margen, creo que cualquier persona sensata suscribiría el fondo de este pronunciamiento, en el que se invita a debatir, a defender postulados y a participar activamente en la vida del país sin necesidad de faltar al respeto a nadie ni sembrar la discordia y el rencor con actos cuyos objetivos recuerdan a los utilizados por terroristas de la palabra y desestabilizadores de la democracia.
La contención de esas actitudes, así como de los desvaríos políticos, personales y periodísticos, depende en buena medida de la capacidad individual para ejercer como ciudadanos críticamente responsables.

lunes, 4 de junio de 2007

La abstención nos gobernará

Algunos, expertos incluidos, dicen que no saben por qué crece la abstención electoral ni qué razones puede tener una persona para no ejercer su derecho a votar...
Resulta curioso tal planteamiento porque estoy seguro de que en una encuesta rápida, a pie de cafetería, encontraríamos respuestas comunes, por sabidas, y otras quizá más originales, pero la mayoría se decantaría por el desencanto no con el sistema, sino con los políticos y los partidos.
Por eso, extraña que haya quien diga que no se sabe bien cómo es el abstencionista ni cuáles son las "motivaciones" por las que no va a votar. A mí, en una primera lectura, se me ocurre que el abstencionista no está motivado, por lo tanto no cabe hablar de motivaciones, sino de falta de motivación. La cosa es bien distinta. Tomemos un ejemplo: Barcelona. En la capital catalana, acogedora de una de las sociedades más dinámicas de Europa, la abstención ha superado en casi un punto y por primera vez en la historia electoral del país, II República incluida, el número de votos emitidos (49,58% frente a 50,42%) en las elecciones del 27 de mayo pasado.
Es chocante que eso ocurra precisamente en Cataluña, motor económico, social, político y de progreso desde la Edad Media. La culpa no la tienen los catalanes, ni otros españoles por extensión, sino sus representantes políticos.
Porque si en las elecciones municipales se hablase de cuestiones locales, porque si las candidaturas electorales fuesen abiertas, porque si la política nacional quedase aparcada para cuando toque, porque si la renovación de cuadros políticos fuese efectiva cada ocho años, porque si las leyes penasen rápida y eficazmente los desmanes de los elegidos, porque si los principales líderes guardasen su artillería para cuando les corresponda descuartizarse... por eso y por otras cosas que a vosotros también se os ocurren, el abstencionismo bajaría considerablemente, aunque lo habrá siempre puesto que es una opción política tan válida como la contraria.
Me temo que si los votantes no tomamos conciencia y no exigimos responsabilidad a nuestros representantes, llegará el día en que, metafóricamente, nos gobierne la abstención.

Los expertos no saben qué causa la abstención
Resultados electorales en Barcelona. Mayo 2007
Abstencionismo electoral
A título de curiosidad: La "casta" de ser político en Italia
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Da qué pensar...
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No sé qué opinará usted, pero a mí me parece que un país civilizado es aquel en que uno no tiene necesidad de perder el tiempo con la política. Soldados de Salamina. Javier Cercas. Tusquets Editores. Barcelona, 2001
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viernes, 25 de mayo de 2007

Manifiesto tolerante

Porque me gusta que en mi país haya alternativas de gobierno y que los posibles alternantes puedan hacerlo como en los países con mayor tradición democrática.

Porque no me gusta que en mi país los rencorosos y salvapatrias, a los que nunca nadie en su sano juicio pidió jamás que salvasen nada, nos amarguen la vida.

Porque me gusta vivir en democracia para que tanto mis compatriotas como yo podamos convivir en armonía, aún con discrepancias y disputas.

Porque no me gusta que mi país se vea abocado a enfrentamientos porque unos cuantos crean que el solar les pertenece y sólo ellos tienen derecho a gobernarlo.

Porque me gusta que en mi país haya variedad y disparidad de opiniones, diversidad lingüística y política, otras culturas y formas de entender el mundo.

Porque no me gusta que en mi país la intolerancia recupere su hegemonía ni que los intolerantes lo envenenen con sus frustraciones.

Porque me gusta vivir de ese modo, si alguien ha de irse del país prefiero que sea quien promueve tales actitudes. No porque yo quiera que se vaya, sino porque es la alternativa que se da a algo que yo prefiero.

Opinión: Elecciones en la estratosfera

sábado, 10 de febrero de 2007

¿Qué cambiarías si un botón te lo permitiese?

Hay muchas cosas interesantes que comentar, pero mi sistema nervioso necesita un descanso y mis neuronas, una sesión de balneoterapia mental. El fin de semana es buen momento para eso. Invita, ¿no crees? De modo que...
...de visita en visita he encontrado esta entrevista con Lolita, cuyo título me llamó la atención. Dice la cantante: "Me gustaría apretar un botón y que las guerras se parasen o que se acabase con el hambre con un solo clic o que la gente pudiese estar más cerca los unos de los otros, y no me refiero a un simple chat. Hablo de recuperar a familiares queridos, que una madre pueda recuperar a sus hijos...".
¡Cuántas veces hemos pensado en ello! ¡Cuántas veces hemos deseado tener ese poder en nuestras manos para cambiar aquello que no nos gusta, que nos angustia, que quisiéramos mejorar!
¿No te ha ocurrido a ti? ¿Qué cambiarías si un botón te lo permitiese?
Te diré lo que haría yo ahora mismo: eliminaría todas las fronteras para que todo el mundo pudiese moverse libremente de modo que nos conociésemos para poder entendernos.
Y tú, ¿qué harías?
Gracias por participar
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¿De qué te ríes?
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